Siempre en el recuerdo

SPC - jueves, 3 de enero de 2019
Siempre en el recuerdo - Foto: © Alessandro Bianchi / Reuters
Michael Schumacher cumple 50 años alejado de la vida pública tras su accidente de esquí en 2013

Poco se ha sabido últimamente de Michael Schumacher. Desde su accidente de esquí hace cinco años, el 29 de diciembre de 2013 en los Alpes franceses, vive aislado en su hogar suizo. La caída cambió su vida en un segundo mucho más que sus incontables éxitos. El heptacampeón de Fórmula Uno cumple hoy 50 años alejado del público, al que solo le queda su recuerdo. 
«Lo primero que me viene a la cabeza es cuando Michael me entregó la corona de vencedor en la carrera de karts», señala Sebastian Vettel, quien por aquel entonces era un muchacho, mientras que el alemán ya era una gran estrella.
Como piloto, el ‘Káiser’ fue un auténtico fenómeno, que no se conformaba con hacer las cosas bien. Siempre buscaba la perfección. «Una característica que siempre me fascinó era la energía que dedicaba a esta profesión. Era asombroso, sin límites», cuenta Nico Rosberg, que durante tres años fue su compañero en Mercedes.
Además de sus logros, y paradójicamente con su fatal accidente en la nieve, una de las luchas de Schumacher fue la de incrementar la seguridad de la Fórmula Uno. Y es que él mismo vivió de cerca algunos de los momentos más oscuros de este deporte. Por ejemplo aquel 1 de mayo de 1994 en el que Ayrton Senna sufrió un accidente mortal en Imola. Aquel fin de semana también murió en un accidente el austríaco Roland Ratzenberger.
El germano ganó aquella carrera y también esta temporada conquistó por primera vez el Mundial. Seis años después rompió en lágrimas al superar la marca de títulos de Senna en el Gran Premio de Italia. Pocas veces se lo vio tan conmovido en público. 
Un piloto del ‘Gran Circo’ tiene presente que cada error puede tener consecuencias catastróficas. De hecho, Schumacher dominaba el arte de andar sobre la cuerda floja, y eso en todos los sentidos. Adoraba los extremos y abusaba de las normas, también en lo que al comportamiento en pista se refiere. «Él estableció un estándar de dominación, aunque a veces resultaba polémico», enfatiza Damon Hill. El británico fue uno de los rivales del ‘Káiser’ y sabe de lo que habla. En 1994 y 1995, Hill sucumbióante el germano en la lucha por el Mundial, hasta que por fin se llevó el título un año después.
Más allá de las polémicas, Schumacher tuvo que trabajarse duramente sus éxitos. Era mecánico de automóviles para ayudar a su padre, que trabajaba de jardinero en un circuito de karts, y a su madre, que llevaba el kiosco del recinto. Así, no resultó extraño que el niño montase en aquellos pequeños vehículos desde los cuatro años. Unos inicios humildes que no le impidieron convertirse en el mejor de la Historia con siete títulos y 91 victorias, y en el piloto que devolvió a Ferrari al Olimpo de la Fórmula Uno. Por eso, en Maranello su recuerdo lo impregna todo.

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