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15 de agosto de 2018

El guardia civil que mató a un hombre en la A-3: "Invocó a Alá y le disparé"

latribunadecuenca.es - jueves, 25 de enero de 2018


guardia civil que el 25 de abril de 2016 mató a tiros a un ciudadano marroquí en la A-3 ha dicho en el juicio que cuando vio a la víctima en su coche "sabía que era un terrorista", por lo que trató de detenerle disparándole, pero que no fue hasta que "invocó a Alá" cuando "instintivamente" le ejecutó.

Ángel Luis V. ha declarado hoy en la segunda sesión del juicio que se celebra en la Audiencia Provincial de Madrid por un delito de asesinato, hechos por lo que la Fiscalía pide 21 años de prisión.

El acusado, que ha dicho recordar aquel episodio como "una pesadilla", ha jurado que "en ningún momento quise matarle" y que "no se inventa nada" pero que salió de su casa con una machete y su arma cargada "porque le daba seguridad".

"Algo me decía que tenía que estar preparado para algo que iba a suceder muy grave", ha añadido el acusado, vestido de traje, tranquilo y relajado, que ha respondido a todas las partes en una hora y media de interrogatorio.

Ha explicado que cuando conducía por la A-3 con la intención de ir a un pueblo de Cuenca a recoger a sus padres vio un coche que le "mosqueó un montón" y que "sabía" que su conductor "era un terrorista" por "sus rasgos árabes".

Le preocupó que el coche iba lleno de bultos -cuando en realidad iba casi vacío- y fue entonces cuando "los vehículos se rozaron de manera accidental y fortuita", pero sin llegar a embestirle, y le disparó dos veces para que parase."Lo tenía que detener, ésa era la alarma que tenia en la cabeza", ha asegurado el procesado.

Inmediatamente, siempre según su versión, la víctima salió huyendo del coche y el acusado le gritó "guardia civil, alto", pero como no se paraba se tiró de su vehículo en marcha "para detenerle" y le disparó tres veces en las piernas desde unos 50 metros.

Ha reconocido que "no le vio armado" pero que "intuía" que podía llevar algo debajo, como un chaleco explosivo, porque tenía un abrigo muy grande y abultado.

Como la víctima seguía corriendo, le volvió a disparar nuevamente ya que creía que no le alcanzaba, si bien ha negado que hiciera 14 disparos. "No puede ser, no disparé sin cesar", ha precisado.

La víctima se frenó y él disparó de nuevo porque se abalanzó sobre él, pero ha jurado que "en ningún momento" quiso matarle. Lo tiró al suelo para inmovilizarle, le tumbó y luego le puso de rodillas. "Me daba miedo hasta tocarle", ha agregado el guardia civil, que ha admitido que no le cacheó cuando estaba tumbado.

Unos segundos después se produjo el fatal desenlace. "Empezó a invocar a Allah, se echó para atrás, bajó la manos... estaba convencido de que íbamos a volar por los aires. Pensé 'reventamos aquí' y fue cuando hice el fatídico disparo, de forma instintiva", ha explicado el agente. Enseguida llamó a sus compañeros y al 062.

El acusado ha asegurado que en aquella época "veía peligros por todos los lados" y como "no podía salir de servicio en esas condiciones" acudió al médico para que le diera una baja por lumbalgia aunque él se encontraba "muy mal psicológicamente" para evitar que le retiraran el arma reglamentaria. Por ello comenzó a consumir bastante hachís y cocaína.

Ha manifestado que su trabajo pasaba por velar por la seguridad pero que ahora sabe que ha matado a "una persona inocente".

"Lo sé ahora pero en aquel momento no. Me arrepiento muchísimo, si me pudiera cambiar por él, no le quepa duda", ha aseverado. "Pagaré lo que tenga que pagar", ha concluido.

Los agentes que llegaron al lugar de los hechos han ofrecido versiones muy contradictorias sobre el acusado pues mientras unos han relatado que les sorprendió que su compañero estaba "demasiado tranquilo para lo que había pasado", otros han destacado que "los ojos se salían de sus órbitas, como si estuviera loco".

Y aunque algunos han subrayado que el procesado les comentó que la víctima "se iba a inmolar" y que estaba seguro de haber evitado un atentado, otros han contradicho a sus propios compañeros al defender que el agente nunca les mencionó nada sobre un atentado, como precisamente el propio acusado ha manifestado en sala.

Lo único en lo que han coincidido los guardias civiles es en que el acusado les dijo que "había tenido que disparar" a "una persona rara" tras sufrir un accidente y les pidió que revisaran bien el coche porque "estaba convencido de que había algo". 

 


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