La Tribuna de Cuenca
Saltar Publicidad   Cerrar   

Publicidad

Chicuelo II, un torero majestuoso

Antonio Gómez - viernes, 21 de marzo de 2014
Chicuelo II en una de sus faenas. - Foto: VEGA

La figura del toreo Manuel Jiménez Díaz Chicuelo II volverá de nuevo a ser protagonista 54 años después de su muerte porque el próximo domingo el paseo que conduce a la Plaza de Toros llevará su nombre en su recuerdo. Ese lugar es especial para los aficionados porque el 26 de agosto de 1967 se inauguró un busto que hizo e escultor Luis Marco Pérez a instancias de la Peña Taurina Conquense, por inscripción popular. Su sobrino, José Jiménez Esparcia, muestra su satisfacción por este reconocimiento que se le dará a su tío que murió “el 21 de enero de 1960 en un accidente de aviación en la isla jamaicana de Montego Bago”. Recuerda cuando con nueve años se enteró de la trágica noticia y vuelve la vista atrás con nostalgia “porque era muy buena persona, pero es que además como hijo se desvivía por su madre y como torero fue uno de los grandes en los años 50”. Muestra su satisfacción por el reconocimiento que harán a este torero que nació en la localidad conquense de Iniesta y “para nosotros es un orgullo que tenga un lugar aquí en la que capital que lleve su nombre”.

La iniciativa fue suya ya que en septiembre del pasado año mandó un escrito al Ayuntamiento de Cuenca y a la Comisión Permanente, donde solicitaba que se le pusiese a una calle el nombre de su tío para que “así perdurase en el tiempo”. Mostró su alegría porque con este asunto no se dudó ni un momento en que tendría su espacio en Cuenca y es que “era paradógico que sólo tuviese un busto cuando en otras localidades tiene calle en su honor”. En su tierra adoptiva Albacete tiene junto a la Plaza de Toros tiene un monumento realizado por el escultor Fernando Colominas en 1961. El Ayuntamiento acordó un año antes darle una calle al torero, pero tuvo que esperar cuarenta años para que la antigua calle Arenal llevase el nombre de Torero Manuel Jiménez Chicuelo II. Su nombre también está presente en localidades conquenses como “Almodóvar del Pinar, Casasimarro, Peñas de San Pedro, Belmonte e Iniesta donde tiene peña, calle, busto y además el Trofeo Chicuelo II que lleva su nombre al triunfador de la Feria de cada año”.

Explicó que los comienzos de su tío fueron muy duros porque en el período 1945-1950 era maletilla y “era tal la ilusión que tenía por el mundo taurino que cogía su bicicleta todos los domingos y se iba a las capeas de la provincia de Albacete”. El triunfo no tardó en llegarle y se convirtió en una gran figura del toreo en los años 1952 y 1953 como novillero hasta que tomó la alternativa el 24 de octubre de 1953 en Valencia. Un año más tarde consiguió uno de los hitos más grandes de un torero y es que en la Feria de San Isidro logra cortar una tarde cuatro orejas a los toros. Ahí no queda la cosa porque en la siguiente corrida cortó otras tres así que en total fueron siete trofeos y eso significa que al día de hoy “nadie ha vuelto a conseguir esa hazaña en dos corridas”. Confiesa que su tío tenía un arte especial porque “arrasaba por donde toreaba y prueba de eso es que en el año “1955 llegó al número 1 del escalafón con un total de 66 festejos”.

El nombre de los toreros despierta la curiosidad de la gente porque su procedencia y en el caso de Chicuelo II no iba a ser la excepción ya que se llamaba Manuel Jiménez, pero había otro torero que se también se llamaba igual y era Chicuelo de Sevilla. Alguien le recomendó que utilizase otro nombre así que en un primer momento se llamó Chicuelo de Albacete sin embargo “cuando ya empezó a triunfar le llamaron Chicuelo II y ya quedó así”. Políticos, artistas e intelectuales fueron sus amigos y entre éstos estaba Picasso que un día viéndolo torear en Nimes le hizo un regalo muy especial ya que llamó mucho la atención. En el año 1954 “le brindó el toro al artista y éste como no tenía nada que darle se quitó el reloj, sin pensárselo dos veces, se lo firmó por detrás y se lo echo a la montera de regalo”. Dicen que ganó mucho dinero, y en aquella época era el que más cobraba a “porque los demás llegaban a 100.000 pesetas, pero el ganaba el doble así que siempre fue uno de los grandes del toreo”.

El mundo de la copla siente verdadera admiración por los toreros así que con Chicuelo II no iba a ser la excepción porque tiene un total de cuatro pasodables aunque “el más famoso es Gloria a Chicuelo II que cantaba la albaceteña de Hellín, Dolores Abril, que su nombre, era Lolita Caballero”. 

Compartir en Facebook
Compartir en Twitter
Grupo Promecal
La Tribuna de Cuenca se basa en el Sistema de Gestión de Contenido desarrollado por Escrol
Auditado por Logo OJD