El AMPA del San Julián aboga por el «diálogo»

Leo Cortijo
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La asociación de madres y padres del colegio solicita, como posible solución intermedia, una prórroga para que el curso que viene lo puedan llevar a cabo en este centro y evitar así el «trastorno» que supone.

El AMPA del San Julián aboga por el «diálogo» - Foto: Lola Pineda

El asociación de madres y padres del colegio San Julián no tira la toalla. Se niega a hacerlo después de que el pasado viernes mantuviera una reunión con los representantes de la delegación de Educación de la Junta de Comunidades en la que les indicaron que la implantación del Centro de Estudios Penitenciarios en Cuenca supone que los 43 niños que cursan estudios en el colegio tengan que ser reubicados en otros espacios educativos de la ciudad. Desde el AMPA abogan por agotar todas las vías posibles de «diálogo», esperanzados en que la decisión pueda depender de instancias superiores y convencidos de que el entorno del San Julián permite la «coexistencia» de ambos centros.

La presidenta del AMPA, Agnieszka Koniak, explica a La Tribuna que el colectivo no está «en absoluto» en contra de la llegada de esta nueva infraestructura a Cuenca, incluso la ve como una «oportunidad» para que los niños y los futuros aspirantes a funcionarios de prisiones cohabiten. «Lo que no se puede», entiende, «es construir un proceso educativo sobre los escombros de otro». Es más, argumenta que la decisión de cerrar, como tal, el colegio San Julián «tiene un coste muy importante» tanto para las familias como para los profesores.

La tajante negativa que según la representante de los padres se han encontrado por parte de Educación les sumerge en una profunda tristeza. De hecho –apunta–, la reunión fue «tensa» por momentos, y de ésta salieron con «tristeza» y cierta «sensación de derrota». La realidad es que ninguna familia quiere abandonar estas instalaciones, ya que eligieron este colegio «adrede» por la «calidad» del mismo y por el modelo educativo por el que apuesta, enclavado en un entorno natural. Subrayan que ningún otro colegio de Cuenca ofrece esas características y por eso tienen muchas dudas de dónde se les podrá reubicar de cara al próximo año. Esto es algo que no les parece «justo ni ético».

Tanto es así que, como posible solución intermedia, han solicitado una prórroga para que el curso académico que viene lo puedan llevar a cabo en el San Julián, evitando así el trastorno que supone a dos meses vista de que termine el presente y con el proceso de selección de centros ya materializado. Este aspecto, sin ir más lejos, es una de las «otras cosas» que quedan por tratar en una segunda reunión que tendrá lugar en dos semanas, según explica Koniak, algo que le lleva a preguntarse si realmente «no hay marcha atrás» en esta decisión. «No todo está perdido», enfatiza.

Otro problema para el AMPA es el «secretismo» con el que se ha llevado el asunto y el poco margen de maniobra que han tenido para reaccionar. Critican «las formas y los modos» en los que se han enterado de que su colegio formaba parte de la candidatura, ya que ha sido por la prensa: «Nunca nadie nos dijo nada, ni a nosotros ni a los profesores». Y todo, según explican, escudados en el hermetismo para que el proyecto pudiera llegar a buen puerto. El que no se contara con ellos les deja «sin palabras» y «a cuadros», circunstancia que también les hace sentirse «ciudadanos de segunda».

Estos padres lucharán «hasta el último momento» por defender –entienden– sus «derechos». Una actitud que pretenden que sirva además de «lección» para sus propios hijos, y es que «no tirando la toalla en ningún momento» y a través del «diálogo» dos partes se pueden entender. Esta parte en concreto, recalcan, ha recibido un «golpe psicológico» al enterarse de la noticia de la forma que se ha enterado y por las consecuencias que para ellos puede tener. «Si no cuidamos la educación de nuestros niños, estamos condenados a construir más prisiones el día de mañana», remata la presidenta del AMPA.