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'Don Quijote', delirio y razón

V.M.
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El Ballet Flamenco de José Huertas presenta hoy en el Teatro Auditorio José Luis Perales de la capital un montaje que funde danza española y folclore para transportar al espectador al mundo de ensueño del ingenioso hidalgo

Un momento de la representación de ‘Don Quijote’. - Foto: Á. Moreno

Una personalísima aproximación al personaje literario más célebre de las letras españolas, donde se parte de una visión de la realidad donde entra en juego nuestro propio pensamiento, es la base de Don Quijote. El delirio frente a la razón, que presenta este jueves, a las 20,30 horas, en el Teatro Auditorio de Cuenca el Ballet Flamenco de José Huertas.

Heredero de su maestro, el gran Antonio Gades, este montaje con dirección artística del propio Huertas y de la coreógrafa y bailarina sevillana Marta Fernández funde danza española, flamenco y folclore para transportar al espectador al mundo de ensueño del ingenioso hidalgo.

En ese sentido el propio bailarín de Morón de la Frontera advierte que «vista la evolución, o no, de la humanidad puede ser que el personaje creado por Cervantes no fuera más loco que cualquiera de nosotros, sólo que él plasmó en su hidalgo todas las reflexiones de eso que ahora llamamos crecimiento emocional, dando paso a mirar y ver la realidad que en cada momento crea el pensamiento».

Cuestionada por  las peculiaridades de este Don Quijote, Marta Fernández apuntaba que «dentro de la danza clásica es un ballet de repertorio y la originalidad de este montaje es que hemos fusionado la música de Ludwig Minkus con el folclore, la danza española y, claro está, con el flamenco, una fusión de música y coreografías que nos lleva a un Don Quijote me atrevería a decir único, no en vano dentro de la danza española no se había hecho nunca, incluyéndose también la música de Diego Losada, creador musical del Ballet Nacional y piezas populares».

La directora artística puntualiza que «la visión que solemos tener  del personaje es de locura y delirio e intentamos reflejar en la obra la reacción del ser humano ante las adversidades, ya que en ciertas circunstancias de la vida cada persona reacciona de una manera, el sentir es muy diferente».

«Como contraposición -añade- se sitúa el personaje de Sancho Panza, que sería la voz interior del propio protagonista y el que comparte su día a día. Cabe reseñar que dentro del mundo de la danza es difícil encontrar un prototipo cercano a sus características físicas y en este caso el bailarín que lo interpreta, Carles Liébana, le aporta una gran riqueza dramática, complementado con Alejandra García como Dulcinea y, claro está, José Huertas como Don Quijote, además sobre el escenario se dan cita una docena de bailarines y un cuerpo de baile infantil, cuatro niños caracterizados como manchegos, Mario Gimeno, Malena Huertas, Alba Gimeno y Vega Huertas que tienen un parte muy importante».

Fernández apunta que como continuador del trabajo  de Antonio Gades, su gran maestro, el bailarín y coreógrafo José Huertas asumió el rol de éste y se trata de un montaje que lleva este sello, siempre con la personal manera de sentir y ver de Huertas. «En la danza se aprende de los maestros anteriores, caso de Antonio Gades, Antonio Ruiz o Matilde Coral, hemos querido reflejar esa base, esa escuela que crearon, dándole especial valor todo ese bagaje», señala.

Finalmente, alude a la importancia de una puesta en escena que subraya esos matices entre realidad y ensoñación, así como el vestuario y la escenografía algo atemporales, «lo que subraya ese aspecto lineal dentro del proceso creativo».