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El mejor equipo con colores nazarenos

Leo Cortijo
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El Torneo Nazareno, que regresa después de dos años de parón por la pandemia, celebra su sexta edición el último fin de semana de este mes con la participación de 16 hermandades y con una paella solidaria como «broche perfecto».

La sexta edición del Torneo Nazareno de fútbol 7, que se celebrará en el campo Joaquín Caparrós, contará con la participación de 16 hermandades y en torno a 200 jugadores. - Foto: Robayna

La Pasión conquense, esa que se vive mucho más allá que durante la propia Semana Santa, recupera uno de sus puntales más emblemáticos. El Torneo Nazareno de fútbol 7 regresa tras dos años de parón a consecuencia de la pandemia. El maldito virus impidió la celebración de esta cita deportiva con un importante trasfondo benéfico en 2020 y 2021, aunque es cierto que algunas hermandades sumaron su granito de arena el año pasado y realizaron donativos sin haber competición. Este año la solidaridad vuelve por todo lo alto, con balones, porterías y un arcoiris de camisetas de hasta 16 hermandades. Todas ellas se darán cita en el campo de fútbol Joaquín Caparrós durante el fin de semana que viene –sábado 25 y domingo 26– en horario de mañana y tarde.

El torneo, que alcanza su sexta edición, cuenta con el debut de una nueva hermandad: las Santas Marías. El elenco lo completan los conjuntos de la Banda de Trompetas y Tambores de la Junta de Cofradías, la Borriquilla, la Esperanza, el Huerto de San Esteban, el Beso de Judas, el Ecce-Homo de San Miguel, la Amargura, la Archicofradía de Paz y Caridad, el Huerto de San Antón, Jesús del Puente, la Soledad del Puente, la Exaltación, la Agonía, el Cristo de los Espejos y el Descendimiento.

Una de las organizadoras del evento y alma máter del proyecto desde sus inicios, la incombustible Paula Vicente, subraya que en este torneo «no hay vencedores ni vencidos», ya que «ganamos todos al tender la mano a aquellos que más lo necesitan, y más en un contexto económico como el que estamos viviendo después de la pandemia y acentuado por la guerra en Ucrania». Eso de que no se compite –como tal– es literal, ya que en el torneo «se juega por jugar, sin que haya clasificatorias ni finales». Lo importante, en definitiva, «es pasar un buen rato de hermandad entre todos y arrimar el hombro».

Fondos obtenidos. Si los cálculos no fallan y teniendo en cuenta lo que ha sucedido en ediciones anteriores, la recaudación obtenida puede rondar los 2.500-3.000 euros, fundamentalmente, procedentes de la cuota de diez euros que cada jugador paga por inscribirse. A eso se suman los donativos de algunas de las hermandades participantes, así como el esfuerzo de los patrocinadores, que también echan un cable abaratando los gastos de organización. Además, como novedad, se organizará una paella solidaria el domingo «como broche perfecto al torneo».

La cantidad final obtenida se repartirá entre diferentes ONG y asociaciones de carácter asistencial. Paula detalla que todavía está por determinar dónde se dirigirán los fondos y que la única segura, «por ahora», es Cruz Roja. «Solemos escoger tres o cuatro destinos para repartir todo lo que podamos el dinero», recalca. De esta forma, otros años algunas de las beneficiadas han sido las Cáritas parroquiales de Santa Ana, El Salvador, Cristo del Amparo y San Antón; la Asociación Española Contra el Cáncer; la Asociación de Esclerosis Múltiple de Cuenca o Duchenne Parent Project, un colectivo que lucha contra la distrofia muscular.

Ya está todo listo y preparado para que en cuestión de días comience a rodar el balón sobre el césped del Joaquín Caparrós. «Alegría y satisfacción por volver» es el mensaje que repite Paula como «lo más importante» de cara a este sexto Torneo Nazareno. Eso, y que «entre todos podamos meter un gol solidario».