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La crisis de los suministros encarece las reformas un 10%

Leo Cortijo
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Los precios del metal, la cerámica, la madera o el vidrio aumentan en torno a un cuarto de su valor y eso lleva a las empresas de este sector a incrementar sus tarifas en un clima de «incertidumbre» a corto y medio plazo.

Una pareja de trabajadores del sector de la construcción y las reformas, en plena jornada laboral. - Foto: Reyes Martí­nez

Si tiene pensado cambiar los azulejos del cuarto de baño aprovechando que va a sustituir la bañera por un plato de ducha o quiere derribar el tabique que separa dos dormitorios para ganar espacio y hacer un nuevo vestidor, tiene que ser consciente de que la factura que le presentarán los albañiles por esos servicios será más elevada que la que le habrían presentado el año pasado. El porqué de este incremento encuentra su génesis en el «encarecimiento generalizado» de los suministros como consecuencia inequívoca del elevado coste de su producción debido –al mismo tiempo– al precio de la energía, de récord en récord desde hace meses.

No hay materia prima en la hoja de ruta de cualquier empresa constructora o de reformas que se libre. Todo comenzó hace medio año con el metal (hierro, aluminio, plomo o estaño), explica el empresario de la Asociación Provincial de Empresarios de la Construcción y Afines (Apymec), Javier Redondo, y en los últimos dos meses se ha notado en el resto de suministros: cerámica (ladrillos, tejas, porcelánicos...), hormigón, madera y vidrio. Unos precios alcistas que giran «entre el 20 y el 25 por ciento» respecto al año pasado, lo que se traduce en subidas de «en torno al 10-15 por ciento» en el presupuesto final de una obra. No queda otra. «Los márgenes en la construcción no son tan altos y al final tienes que repercutir en el cliente la subida del precio», remata Redondo en este sentido.

Si hay una palabra en este momento que resume el sentir del sector esa es incertidumbre. El experto en la materia consultado por La Tribuna explica que ésta no es una «burbuja» inflacionista que vaya a explotar «en dos o tres meses». La realidad es que «no sabemos hasta dónde vamos a llegar con estos precios porque pueden fluctuar de muy diversa manera». Hay ciertas voces que apuntan a que a partir de la segunda mitad del año que viene el flujo de suministros comenzará a normalizarse ligado a una estabilización del precio de la energía, pero «eso es algo que tampoco sabemos con total certeza, pues nadie nos lo puede garantizar». Es más, fruto de la experiencia, Redondo es de los que considera que la oscilación de los precios «no se produce con la misma rapidez». El efecto cohete-pluma, es decir, cuando éstos suben lo hacen como un cohete, pero cuando bajan dibujan el recorrido de una pluma.

En éste, como en otros sectores de la economía, también se produce un «efecto dominó» que repercute de forma notable en el mercado de segunda mano. Es la ley de la oferta y la demanda. «Si la nueva construcción se encarece y los tiempos se dilatan, la gente se enfocará a la vivienda usada», comenta el empresario de Apymec. Un mercado de segunda mano que, además, repercutirá también sus precios como «efecto reflejo» si la demanda aumenta.

Segunda mano. Esa es una de las primeras consecuencias que puede generar el cuello de botella de los suministros, pero hay más. Redondo subraya que, por el momento, es algo que todavía no se está dejando notar en Cuenca, «donde no cuesta lo mismo construir un metro cuadrado que en una gran ciudad», pero que sí ocurre en otros puntos de la geografía como el extrarradio de Madrid, y es que «hay grandes constructoras que están parando algunas promociones» ante esta incierta tesitura. A pequeña escala, en lo que atañe a las reformas en viviendas particulares, no hay una gran diferencia más allá de la subida de precios y el retraso en el tiempo de trabajo. Las pequeñas empresas «están tirando para adelante» aún con esos condicionantes, y es que «nadie asegura que en junio o julio la situación sea mucho mejor». Más allá de las previsiones de los expertos, al final será el paso del tiempo el que determine sentencia.