Las llamas arrasan 2.900 hectáreas forestales en este verano

J. López
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El fuego que calcinó 2.600 hectáreas en Barchín del Hoyo supone el 91 por ciento de la superficie. El delegado provincial de Desarrollo Sostenible señala a las condiciones meteorológicas como causantes de los incendios

Las llamas arrasaron 2.900 hectáreas de superficie forestal

El 2019 será el peor año del último lustro en lo que tiene que ver con incendios forestales. Ese es el resumen de la campaña que, en principio, concluye el próximo 30 de septiembre, si las condiciones meteorológicas lo permiten. Los datos provisionales de la Dirección General de Montes y Espacios Naturales, a fecha de 10 de septiembre, indican que se han quemado un total de 2.836 hectáreas de masa forestal, a las que habría que añadir al menos las cerca de 100 hectáreas del incendio de Monteaguado de las Salinas que fue extinguido el miércoles 11. El aumento de la superficie afectada frente a la campaña de 2018 es notable –solo ardieron 39,57 hectáreas–, si bien es cierto que la primavera fue muy lluviosa y se dieron temperaturas suaves en verano que mitigaron en gran medida los posibles fuegos.
Gran parte de la superficie quemada este verano –el 91 por ciento– corresponde al incendio de Barchín del Hoyo, que destruyó 2.600 hectáreas de superficie forestal entre el 30 de julio, día en el que se detectó el fuego, y el 5 de agosto, fecha en la que se declaró extinguido por el Servicio de Prevención y Extinción de Incendios. 
El segundo en importancia es el de Monteagudo de las Salinas en este mes de septiembre, pero también se apuntan los ocurridos en El Picazo, Alcohujate, Carrascosa y Villar de Olalla. 
siniestros. La Dirección General de Montes y Espacios Naturales contabiliza un total de 171 siniestros en la provincia, si bien 139 fueron conatos –un 81,76% del total– y 32 grandes incendios. En cuanto a la vegetación forestal afectada, un total de 2.696 hectáreas pertenecen a superficie arbolada, mientras que la superficie no arbolada  es de 62 hectáreas y la herbácea llega a las 82 hectáreas. La vegetación no forestal asciende a 520 hectáreas. 
Rodrigo Molina, delegado provincial de Desarrollo Sostenible, señala la falta de lluvias, la subida de las temperaturas y el grado de humedad como causantes del incremento del número de conatos y la persistencia de los incendios por las condiciones meteorológicas, caso de las olas de aire africano, que ayudaron a propagar el fuego. 
Eso sí, recuerda que el dispositivo de extinción de incendios de la Junta de Comunidades –que este año amplió el número de patrullas y torres de vigilancia– y la ágil actuación de los efectivos, ha sido fundamental para evitar que el número considerable de hectáreas quemadas se haya incrementado. «Es crucial la rápida respuesta de los vigilantes, de la colaboración ciudadana y de los medios del Plan Infocam que están extendidos por toda la provincia», declara Molina.
De hecho, en los seis incendios forestales más importantes de la campaña de verano se sumaron un total de 340 medios, entre los terrestres y los aéreos, y se emplearon 1.730 personas. El incendio que más recursos tuvo que emplear fue, por lógica, Barchín del Hoyo, que necesitó de 138 medios y 740 personas para extinguirse.
Desde la Consejería de Desarrollo Sostenible se recuerda que Cuenca solo ha tenido siete grandes incendios en los últimos 20 años. El último que calcinó más superficie ocurrió entre los últimos días de julio y los primeros de agosto de 2017 en Campillo de Altobuey y se llevó más de 1.200 hectáreas. 
El incendio de Barchín del Hoyo es el peor ocurrido en Cuenca desde 2003. Ese año se calcinaron 3.300 hectáreas forestales en el término de Buendía. También cabe recordar los dos grandes incendios de 2009 en Las Majadas y Poyatos, que sumaron 3.000 hectáreas de superficie quemada.
En la región. A lo largo de la campaña, las llamas han quemado una superficie de 6.700 hectáreas en Castilla-La Mancha, una cifra muy similar a la que se produjo en 2017 y la más alta de los últimos cinco años. Sin embargo, el número de siniestros declarados es inferior en el presente año puesto que, hasta la fecha, se contabilizan 783 conatos e incendios por los 907 de hace dos años. Tras Cuenca, Toledo es la provincia con mayor superficie forestal afectada por el fuego –2.600 hectáreas–
En cuanto a la causalidad, y a falta de determinar qué provocó el fuego en algunos siniestros, el informe de 2018 que elabora la Consejería de Desarrollo Sostenible expone que, a pesar del descenso en los últimos años, las negligencias y causas accidentales son las principales responsables de los siniestros, seguida de los incendios de carácter intencionado, los ocasionados por un rayo y los que se desconocen sus orígenes. En menor medida se dan los incendios reproducidos.