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Antonio Herraiz

DESDE EL ALTO TAJO

Antonio Herraiz


Don Paco y Nipace

19/11/2021

Me escribe Paco Rodríguez de Coro, un sacerdote salesiano conocido a partes iguales por tierras de La Mancha y por los confines de Castilla. El matiz no deja de ser una mera cuestión geográfica que nunca está demás separar. A don Paco le conocen bien en Ciudad Real y en Guadalajara, donde dejó su particular sello pedagógico que también llevó a Vitoria, Bilbao, San Sebastián y Madrid. Después de una amplia trayectoria docente, elevado por la gracia de Dios a la octava planta, se dedica a regalar sabiduría a través de la amistad y de los libros que escribe. La palabra maridada con el vino y las letras bañadas con el conocimiento.
A sus ochenta años, don Paco domina las nuevas tecnologías con la misma soltura que cualquier adolescente. Tira de WhatsApp y de blog en los artículos que publica en salesianos.info, la web de noticias salesianas y del boletín salesiano de España. A través de la red social más extendida es por donde me escribe. Hace tiempo que ejerce de capellán de Nipace. Las cosas importantes y de cierta relevancia siempre requieren de un capellán. Desde un hospital a una plaza de toros, pasando por un cuartel del Ejército o una facultad universitaria. Es más. Diría que Paco de Coro es capellán y portavoz, altavoz y benefactor de una fundación empeñada en hacer la vida más fácil a los niños con parálisis cerebral y a sus familias.
Me escribe Paco Rodríguez de Coro con un mensaje directo: «Este viernes bendigo en Guada el primer exoesqueleto pediátrico del mundo». El sacerdote y profesor conoce bien lo que supone este adelanto para Nipace. Su amigo y antiguo alumno Ramón Rebollo, presidente de la fundación, le ha contado que es un avance que proporciona una experiencia de rehabilitación incomparable. Este exoesqueleto es una herramienta de 27 kilos que va a permitir a los niños con parálisis ponerse en pie y caminar a través de cuatro motores que se ajustan a las caderas y las rodillas de los pequeños.
Paco sabe lo que Ramón está haciendo por todas esas familias a las que la vida les ha sumido en una realidad muy alejada de los sueños de cualquier padre o madre. Como el golpe definitivo nunca se contempla, como la rendición no aparece en ningún punto de los estatutos de Nipace, cientos de niños han dado sus primeros pasos gracias a los avances que van incorporando a gran velocidad. Primero fue Adeli, el primer traje para la rehabilitación neurológica que llegaba a España. Luego llegó a Nipace el Therasuit, una versión mejorada que Ramón y Raquel, su mujer, consiguieron traer desde EEUU poco antes de montar la fundación. Con el Athlanta, procedente del Centro Neurológico Estatal de Moscú, consiguieron resultados espectaculares en los pequeños pacientes y con Spidersuit llegó un nuevo avance, convirtiendo a la fundación de Guadalajara en pionera en el tratamiento de la parálisis cerebral en toda España.
La adquisición de este exoesqueleto es un reto más. Conociendo a Ramón Rebollo y al equipo que rema detrás o delante de él, no será el último. Y ahí estará Paco de Coro para contarlo, para difundir las bondades de una fundación que es referente nacional y que se ha ganado la confianza de una sociedad poco acostumbrada a apoyar desafíos cuando no te tocan de cerca. El exoesqueleto no llega del aire. Ni el resto de terapias que se aplican a diario. De ahí que sea bueno recordar a todos los que han colaborado para que Laurita, Jorge, Celia, Daniel y cientos de niños hayan dado sus primeros pasos en Nipace, donde siempre se hace camino al andar.