«La Junta de Cofradías ayudará y apoyará a las hermandades»

Leo Cortijo
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El presidente de la Junta de Cofradías, Jorge Sánchez Albendea, avanza que ya hay algunas cofradías que empiezan a mostrar «tensiones de liquidez», lo que les ha llevado a pedir aplazamientos en los pagos a la institución nazarena

El presidente de la Junta de Cofradías, Jorge Sánchez Albendea - Foto: Reyes Martí­nez

La posible suspensión de las procesiones por segundo año consecutivo no solo cae como un jarro de agua fría en el ánimo de la comunidad nazarena, sino también en las arcas de las hermandades. En algunos casos, hay que recordar que llueve sobre mojado, pues tampoco desfilaron en 2019, por lo que acumularían hasta tres años sin sacar el paso a la calle. Económicamente hablando, el asunto «empieza a ser preocupante», tal y como explica el presidente de la Junta de Cofradías, Jorge Sánchez Albendea. Y es que, añade, «ya hay hermandades que empiezan a mostrar tensiones de liquidez».

Con la cancelación de los cortejos procesionales, las cofradías observan cómo su mayor fuente de ingresos, la subasta de banzos y enseres, se marcha al limbo. En este difícil contexto, todas se mantienen exclusivamente con la pequeña aportación de las cuotas de los hermanos. Esas «tensiones» de las que habla el presidente de la institución nazarena han llevado a algunas hermandades a solicitar aplazamientos en los pagos a la Junta de Cofradías. Ahora bien, «no son todas», ni mucho menos, pues hay algunas que han sido más «previsoras» en este capítulo y están afrontando mejor esta notable falta de ingresos.

Dicho esto, Sánchez Albendea argumenta que, «como se ha hecho toda la vida en la Junta de Cofradías», se ayudará a las hermandades en todo lo que precisen y se facilitará su trabajo a aquellas que presenten problemas. Esto es algo –dice– que les lleva «repitiendo» desde el pasado mes de mayo, en una de las etapas más virulentas de la pandemia: «Las hermandades no tienen que estar preocupadas por el tema económico, la JdC lleva muchos años haciendo una labor de hormiguita, con una prudencia total en el gasto, para que llegado un supuesto tan excepcional como el que estamos viviendo ahora, podamos ayudarlas y apoyarlas en todo lo que haga falta».

La Junta de Cofradías –tal y como avanza el presidente de la institución semanasantera en La Tribuna– trabaja desde hace varios meses «en dos líneas» bien diferenciadas. Por un lado, existe una primera opción en la que el presupuesto de la JdC –que debe concretarse este mes–, contempla los gastos propios de organizar las procesiones como en una Semana Santa normal. Y por otro lado, en caso de confirmarse la suspensión de las mismas, las cuentas son otras muy distintas. La JdC trabaja en esa doble hipótesis, «tanto en lo social como en lo económico», y por eso los presupuestos prevén la acuciante situación que pueden presentar algunas hermandades.