Pablo, tractorista

Antonio Pérez Henares
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El vicepresidente alienta la protesta de los agricultores como si fuera uno de ellos, con el fin último de rebajar las peonadas

Iglesias y la ministra de Trabajo, durante la reunión con las organizaciones agrarias. - Foto: Eduardo Parra Europa Press

Pablo Iglesias no ha cogido una azada en su vida, en realidad tampoco ha dado palo al agua en el transcurso de ella, donde los españoles, productivos y cotizantes, amén de los venezolanos, le hemos pagado todo, casoplón incluido, y ahora ya las cotizaciones también, además de chófer, escolta y vigilancia. Cavar, desde luego, no ha cavado un surco. Pero en este momento, imbuido por repentinos ardores agrarios, se ha metido a tractorista revolucionario. El pasado martes le quitó la gorra verde de los asajos a Pedro Barato, y si no lo paran se va a cortar el solo todas las carreteras extremeñas.
El de Ciudad Real, que tiene más tiros esquivados que un jabalí macareno, lo dejó representar la pantomima de gran defensor del campo y adalid de los agricultores y, con retranca manchega, le anotó la soflama para luego hacerle saber a las huestes agrarias que se había obrado el milagro de convertir al podemita en gran aliado, líder, timonel y profeta. «Nos ha saludado afectuoso y nos han pedido perdón, tanto él como la ministra, por lo de la semana pasada», mantuvo ante la estupefacta concurrencia, añadiendo después la arenga de la conversión definitiva: «Nos ha dicho: seguid apretando, que vais bien».
¡A los tractores, a las barricadas, a los cipoteros! es el nuevo grito morado, aunque no se si sabrá lo que es esto ultimo. Y claro, perplejidad hay alguna, aunque no mucha, no crean, que le conocen las mañas y las trazas y lo que pretende con su juego.
La repentina, ya no caída del caballo, sino subida al tractor de Iglesias, esconde de todo y poco bueno. Porque en lo que antes estaba, y en lo que está y estará pues es su fe y su doctrina, es que el campo está poblado, así en su conjunto, por una tropa de terratenientes esclavistas y fachas, que para más pecado, se dedican a cazar mientras desloman a los jornaleros. 
Esa fue la razón por la que expulsó a las organizaciones agrarias y celebró un conclave solo con los suyos, COOO, UGT y la estrella de la reunión, el camarada Cañamero, exdiputado en sus filas, con quien se fundió en un abrazo. Y allí se prometió lo que en realidad se busca con este sainete y la razón por la que Iglesias se ha metido en esto. Rebajas las peonadas necesarias para cobrar luego seis meses el PER, el paro, la pagita, vamos. 
Antes era necesario presentar firmadas un total de 35, ahora se quiere dejar casi en la mitad, en 20, y luego cuando ya se universalice la gran propuesta de pagar hasta 1.000 euros largos mensuales como renta mínima sin necesidad de trabajo alguno pues imagino que las peonadas también quedaran reducidas a la nada.

La meta

Ese es y no otro el motivo del circo que está montando Iglesias con los agricultores, con esos a quienes insultan y consideran una especie de señores feudales, cuando en realidad y en su inmensa mayoría son autónomos que se las ven y desean y viven ya cada vez más a crédito. Así que se ha autonombrado ministro de Agricultura y les ha dicho que Sánchez le ha puesto al frente del operativo, que suena a suplantación a dos cosas, del titular Planas y de Sánchez, que le está metiendo un rejón y haciendo ver que el manda en sus ministros y que la de Trabajo está bajo su directa obediencia. Como si hubiera dos Gobiernos en uno y el fuera el jefe del segundo.
Por donde respire el líder del PSOE y como perpetre con Iván su respuesta será cosa de cuando toque, porque gustarles le ha debido gustar muy poco, pero hay otra derivada en la que Iglesias no ha caído y que me malicio le va a costar bastante cara.
Pablo, desde luego, la está liando parda y ha conseguido los titulares deseados, pero ha cometido un error grave: Tomar a los labradores por pardillos. Y se va a encontrar con que le van a echar la manta del macho en las costillas por pretender meterlos en la talega y venderlos para fritos. De entrada ya le dijeron, muy finamente, que muy bien y muy majo, pero que sus cosas con quien quieren y tienen que hablarlas no es con un vendedor de motos y spot publicitarios sino con el ministro de verdad Luis Planas, que de esto entiende y que se ponga él al frente y como cabeza gubernamental de los que están en los ministerios que afectan a lo suyo para negociar en serio y de las cosas de comer. Que son precisamente los asuntos de lo que aquí se trata. Y que él se vaya a esparragar, que ya está empezando la época de que salgan los trigueros.