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La crisis con Argelia pone en jaque 850.000 euros

Leo Cortijo
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Cuenca realiza entre 25 y 30 operaciones comerciales al año con el país africano, tal y como ocurre con 'La Cochura', que espera cobrar un envío de 70 toneladas de lentejas

La venta de legumbres, con la empresa ‘La Cochura’ a la cabeza, es uno de los negocios más importantes entre Cuenca y Argelia. - Foto: David Castro

Las relaciones diplomáticas entre España y Argelia pasan por uno de sus peores momentos. La situación está más tirante que nunca desde que el Ejecutivo del país norteafricano decidiera tirar abajo los puentes que unen a los dos países. La escalada de tensión parece ir en aumento, y más después de que el Gobierno argelino, a través de su agencia oficial de prensa, arremetiera contra el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, tildándolo de «pirómano» por dar a entender que Rusia sería quien habría movido los hilos de Argel en esta cuestión. El Gobierno intenta apagar los incendios que surgen aquí y allá en esta materia, al mismo tiempo que un buen puñado de empresarios observan cómo sus negocios penden de un hilo.

España exportó el año pasado a Argelia en torno a 1.900 millones de euros. Una cifra que sitúa al país gasístico no como un mercado prioritario, pero sí singular y muy próximo que conviene cuidar de cara a futuro. Si centramos el foco en la provincia de Cuenca, podemos comprobar que las empresas conquenses vendieron al exterior algo más de 777 millones, de los que unos 850.000 euros tuvieron como origen Argelia. Así lo pone de manifiesto Rodrigo Fernández, experto en comercio exterior y miembro de la junta directiva de CEOE Cepyme. Una cifra que, con sensibles oscilaciones, se mantiene estable durante los últimos ejercicios a través de unas 25-30 operaciones al año. 

Fernández argumenta que aunque Argelia «no es uno de nuestros principales clientes», pues tan solo supone un 0,1 por ciento de todo lo que exportamos, «los gobiernos tienen que poner solución por el bien de las empresas de Cuenca y para que no haya problemas con las operaciones pendientes de cobro». Cada euro cuenta, y a pesar de que el comercio con Argelia es relativamente pequeño, para varias compañías conquenses que se dedican a este tipo de ventas puede suponer un punto importante dentro su cuenta de facturación. Empresas que se dedican, fundamentalmente, al sector de las bebidas, la metalurgia, los productos cerámicos, la maquinaria y las legumbres.

Ese es el caso de La Cochura, una firma made in Cuenca que desde 1996 es uno de los puntales en la producción de leguminosas. A esta compañía el terremoto diplomático les ha pillado con las manos en la masa. O, mejor dicho, en las lentejas. «Dos o tres días antes» de que estallara la crisis realizaron un envío hasta tierras argelinas de casi 70 toneladas por un valor cercano a los 65.000 euros. Su cliente ya ha recepcionado la mercancía y, «en condiciones normales», no debe haber problemas para cobrar. Así se lo transmite el importador al equipo comercial de la sociedad, capitaneado por Luis Teógenes Ruiz y Julián Gómez. Según explican a La Tribuna, «esperamos no tener ningún problema porque en Argelia al que compra se le exige depositar el dinero con un mes de antelación para que no haya problemas con la divisas». Además, la persona de contacto con la que suelen trabajar en la zona norte de África ya les ha comunicado que no tienen por qué preocuparse.

Por esa razón, en La Cochura no han encendido las alarmas, y es que en el peor de los casos, no sería «crítico» perder a Argelia como cliente. Ahora bien, no sería lo deseable tampoco, puesto que todos los años firman operaciones con este país. Eso sí, «dependiendo de las cosechas y de si hay excedentes, ya que lo primero es cubrir las necesidades del cliente nacional». El peso del mercado exterior en la facturación anual de La Cochura puede rondar en torno a un 20 por ciento. Exportan al norte de África y a Oriente Próximo en menor medida, porque su cliente principal fuera de las fronteras españolas es Europa.

Así las cosas, son «optimistas» y creen que esto se arreglará «porque no hay mal que cien años dure». Con todo, si al final se les impidiera comercializar con Argelia, buscarían otros destinos para llenar esa laguna en su cartera de clientes.