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El valor de lo auténtico

Leo Cortijo
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La Feria de Artesanía, que este año alcanza su edición número 34, desembarca en La Hípica hasta el próximo domingo. Hasta 57 artesanos exponen sus piezas en los tres pabellones del recinto ferial, acondicionado para garantizar las medidas sanitarias.

María Ángeles Martínez, Álvaro Martínez Chana, Tomás Bux y Darío Dolz durante la inaguración de la Feria de Artesanía - Foto: Reyes Martínez

El telón se alza para dar la bienvenida a una de las citas más emblemáticas del imaginario colectivo conquense del mes de agosto. La Feria de Artesanía, que este año alcanza su edición número 34, regresa por todo lo alto y tras vencer en gran parte la amenaza del virus. Este puntal para el sector artesano de la provincia, englobado dentro de la Feria y Fiestas de San Julián, desembarca en ‘La Hípica’ hasta el próximo domingo. Hasta 57 artesanos exponen sus piezas en los tres pabellones del recinto ferial, acondicionado para garantizar todas las medidas de seguridad.

Tal y como recordó el presidente de la Diputación en la inauguración, Álvaro Martínez Chana, es una feria «condicionada» por la pandemia, ya que el aforo se ha limitado a 500 personas, y además habrá control de acceso y distancia entre stands. Aún así, «el interés de la gente por esta feria es máximo» y por eso está tan «consolidada». Prueba de ello es que solo se han podido atender 52 de las 72 solicitudes que han recibido. En esta muestra hay representación de hasta 23 provincias e, incluso, de Francia. Asimismo, hay una veintena de sectores artesanales dentro de la misma, desde la madera hasta el cuero, pasando por la cerámica, la joyería, el metal o el textil, entre muchos otros. El horario de apertura al público es de diez y media de la mañana a dos de la tarde y de cinco de la tarde a diez de la noche.

El máximo responsable de la institución provincial destacó que a pesar de ser la edición número 34, bien podría considerarse la del «año cero» porque después de todo lo acontecido «es como iniciar el recorrido para el sector artesano». «Es importantísimo volver a retomar la actividad para un sector que ha sido de los más golpeados por la pandemia», recordó el presidente. Martínez Chana recalcó también que desde la Diputación están «preocupados» por la situación económica de los artesanos de la provincia, y que prueba de ello son las ayudas que les han ofrecido, así como la puesta en marcha del Centro de Oficios Artesanos en la Casa del Curato, por el que han pasado ya 2.000 personas desde su apertura.

«Todo el público que se pase estos días va a poder admirar y contemplar ese gran trabajo de los artesanos tanto de Cuenca como del país», incidió el presidente provincial, que alabó el «gran trabajo» que se ha hecho por parte del Patronato de Desarrollo Provincial para poner en marcha esta edición de la feria.

Exposición presencial. En esta misma línea, Darío Dolz, recordó que este sector «las ha pasado canutas» y que aunque se reinventó por el coronavirus y abrió canales de venta online, «es importante tocar los productos para comprobar su calidad y así adquirirlos». Por otro lado, el alcalde se mostró contento por el desarrollo de la Feria y Fiestas, «porque se está haciendo todo con mucha cabeza», y en ese sentido deseó que este fin de semana transcurra de la misma forma.

La delegada de la Junta de Comunidades en Cuenca, María Ángeles Martínez, subrayó que este sector genera un importante movimiento económico en la provincia y prueba de ello es «la defensa de García-Page pidiendo que el CNAE de los artesanos pueda tenerse en cuenta para acceder a las ayudas europeas». De la misma forma, puso sobre la mesa las ayudas económicas a las que estos empresarios se han podido acoger desde el estallido de la pandemia. En Cuenca, sin ir más lejos, han recibido 17 solicitudes.

Los artesanos presentes muestran su satisfacción porque la gente vuelva a ver sus productos de primera mano. Entre los conquenses, destacan Tomás Bux y su cerámica con ese estilo característico; Marina Handmade con sus bolsos artesanos siempre con la ciudad por bandera; así como la relojería, el cuero o los trabajos de papelería y juguetería de la asociación Aframas; pasando por la bisutería, los objetos de la Semana Santa y sus diferentes hermandades o la cosmética ecológica.