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'Con bombo y platillos' potencia el interés musical temprano

V.M.
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La psicóloga Amanda Melía y el dúo formado por Quiteria Muñoz y Úrsula Segarra imparten hoy este taller en Estival

Quiteria Muñoz y Úrsula Segarra, durante el taller ‘Con bombo y platillos’. - Foto: A.M.

Conectando con la filosofía de comenzar la educación musical a edades tempranas -incluso el pedagogo húngaro Zoltan Kodaly instaba a iniciarla «nueve meses antes del nacimiento del niño»- y con la finalidad de educar a futuros melómanos, Estival Cuenca acogerá este viernes, a las 10,30 horas, en la Fundación Antonio Pérez el taller Con bombo y platillos, que impartirán la psicóloga Amanda Meliá y el dúo compuesto por la soprano Quiteria Muñoz y la arpista Úrsula Segarra.

La iniciativa, que desarrollan desde hace cuatro años con una gran acogida, persigue aproximar el arte de la música a lugares y públicos diferentes, sin límite de edad, aunque enfocando esos talleres a los padres y a los propios niños, incluso bebés.

Amanda Meliá comentó a La Tribuna de Cuenca que «nació  de la necesidad de crear un espacio para educar al futuro público, de hecho el dúo integrado por Quiteria y Úrsula ofrecía unos conciertos titulados Bebesol y desde los propios auditorios les propusieron extenderlos a los padres».

Explica que las tres se conocían anteriormente del mundo musical de Valencia, porque ella también ha sido integrante de agrupaciones corales a nivel amateur, y matiza que «nos gusta llamarlo taller concierto porque se trata de atraer a un público familiar que entienda cómo se hace música».

«No podemos hacer muy largo el contenido -añade- porque es mejor experimentarlo por el tipo de audiencia, hacemos ejercicios y juegos buscando la intervención del público, que termina haciendo música con nosotras, desde cantar, hacer ritmos e incluso con los niños se produce un silencio mágico y los bebés dejan de llorar y se dejan cautivar por la música, igual que los adultos».

Preguntada por las composiciones elegidas para este taller, desvela que son muy variadas, desde música antigua, música francesa de finales del siglo XX, algún guiño a tendencias actuales e incluso registros próximos al flamenco, explicadas y comentadas por las protagonista, desde  Gymnopedie de Satie, la Nana de Falla o la Danza macabra de Camille Saint-Saëns, sonarán a lo largo de la hora y media que dura el taller».

Finalmente, revela que «no hay un conocimiento sólido sobre el efecto de la música en el feto, pero sabemos que los bebés que nacen de madres expuestas a mucha música durante el embarazo y con buenas condiciones de salud tienen una capacidad de discriminación auditiva superior y a largo plazo los niños que reciben educación musical explícita tienen más capacidad de aprendizaje».