CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Dos semanas de encierro

27/03/2020

Dos semanas ya de encierro, de confinamiento, que se lleva mejor que los dos primeros días. La resignación se nota en todo, y el sentido de la responsabilidad. La gente hace cola en la caja del super manteniendo la distancia de seguridad, nadie se enfada cuando el de delante tarda tiempo en llenar la bolsa o sacar la tarjeta de crédito. Porque casi todo el mundo utiliza tarjeta, menos peligrosa que los billetes o el dinero manoseado. El fairy se agota, los sanitarios han conseguido que los españoles consideren el lavado de manos un hábito de supervivencia.

La crudeza de la situación se manifiesta en las situaciones límite, las más dramáticas. La muerte de una queridísima amiga, en una situación así -, no por corona virus- es aún más desgarradora. Encontrar la manera de que se cumpla el ritual trágico de llevarla al tanatorio, no poder acompañarla en los días que transcurran hasta su incineración… El dolor en estado máximo.

En lo cotidiana destaca como siempre la solidaridad de la buena gente, que se está demostrando que es casi toda. Ha desaparecido la picardía, al menos en mi barrio. Aquella de los primeros días del perro agotado porque lo paseaban una decena de personas, o hacer la compra a un par de kilómetros de casa. Hoy la responsabilidad se ha impuesto a cualquier otro sentimiento; solo se mantiene la ira por la desastrosa gestión del gobierno. Pocos dan la cara por Sánchez y su equipo.

Trasciende que Carmen Calvo trabaja con más empeño si cabe que antes, para demostrar que está suficientemente bien como para asumir sus funciones y no corra la lista. Si no quiere que la sustituya Iglesias no es solo por una cuestión de rivalidad, sino porque a estas alturas debe saber ya que el líder de Podemos no es la persona más indicada para asumir funciones que le quedan muy grandes. Ayuso ha sustituido al dirigente de Ciudadanos del que dependía la gestión de las residencia de mayores. Cuando se acaba esta pesadilla, saltarán chispas en La Moncloa y, previsiblemente, también saltarán entre PP y Cs en el gobierno de Madrid.

El teléfono no para de sonar para los que vivimos solos estos días. Llamadas de apoyo, de cercanía, de conversación cuando no tienes con quien conversar en casa. En el fondo, sientes también que son llamadas de control. Las que también haces a familiares y amigos que les ha tocado vivir esto en soledad por distintas circunstancias. El estoy bien, estás bien, son las primeras palabras que se cruzan. Se necesitan, son las más tranquilizadoras porque, desgraciadamente, todos conocemos a personas con corona virus que pasan el calvario en casa, o en cuarentena por su vinculación con afectados; todavía peor, todos conocemos personas que llevan días en la uci enganchados a una máquina que les ayuda a respirar hasta que lo hagan por sí mismos.


 



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