EL REPLICANTE

Alejandro Ruiz


Una de espías

Parece increíble que Pablo Iglesias pueda formar parte de la Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos de Inteligencia, el organismo que supervisa y regula los trabajos del Centro Nacional de Inteligencia. Que el líder de Podemos se pudiera sentar en la reunión de seguimiento a los ‘espías’, convierte al CNI en la TIA de Mortadelo y Filemón agencia de información, pero tipo ‘la vieja el visillo’ en versión revolución pendiente y con las miras puestas en servicios de inteligencia históricos y ejemplares, como el KGB o la Stasi.
Esto sería como poner al lobo a cuidar a las ovejas. Que un confeso y redomado comunista de corte bolivariano, en un país occidental de ámbito capitalista, de pura economía de mercado y Estado de derecho, recibiera información y controlara asuntos del servicio de inteligencia, mermaría sin duda la confianza con otros servicios de inteligencia de países del entorno. Basta pensar en intercambios de información de datos con aliados de la OTAN o de países árabes enfrentados a Irán, o en Venezuela o Cuba, por ejemplo.
De hecho, el mismísimo Felipe González, que algo debe saber de esto, ha puesto el grito en el cielo criticando el nombramiento, pidiendo explicaciones del motivo por el cual el vicepresidente segundo y ministro de Asuntos Sociales y Agenda 2030, estará en la comisión que vigila al CNI, por no encontrar relación alguna con sus dos ámbitos de competencia.
Si se tratara del guión de una película de espías, la estrategia a seguir por el resto de los servicios de inteligencia occidentales estaría clara. A partir de ahora nos pasarían información falsa para que se filtrara directamente a los servicios de los países políticamente antagónicos, contaminando así su información y operando en cualquier ámbito en sentido contrario a la información proporcionada.
Los servicios de inteligencia de todo el mundo siempre han estado rodeados de un lógico halo de misterio propios de organizaciones secretas que dirigen y organizan el espionaje en pro de la seguridad y defensa nacional. Su traslado al cine, con tintes románticos y patrióticos, nos ha dado grandes títulos en la temática del espionaje, proliferando películas maravillosas.
En ‘Cortina rasgada’, de Alfred Hitchcock, Michael Armstrong (Paul Newman), un físico norteamericano que viaja a la República Democrática Alemana decide solicitar asilo político. En realidad, ha fingido ser un desertor y traicionar a su patria con el fin de acceder a un prestigioso investigador y poder así obtener datos sobre una peligrosa tecnología nuclear soviética. En ‘Topaz’, en el contexto de la famosa crisis de los misiles cubanos de 1962, un agente secreto de la inteligencia francesa se verá envuelto en toda una intriga de espionaje al desertar un alto mando soviético que desvela una información muy peligrosa.
En nuestro caso de TBO, Mortadelo es un doble agente. Y ya verán como la realidad superará a la ficción.