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Asfixiados por la huelga del transporte

Manu Reina
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Los transportistas mantienen el cese de su actividad para reivindicar mejores condiciones laborales para el sector, aunque muchos temen que este parón les repercuta en «la pérdida de clientes» para el futuro

El sector del transporte reivindica a través de participativas marchas mejores condiciones laborales - Foto: José Miguel Esparcia

Han pasado diez días y todo sigue igual para el sector del transporte. Por lo tanto, la huelga y las marchas reivindicativas siguen estando a la orden del día y al menos así será hasta que exista una solución. Eso sí, la situación es cada vez más delicada y cuanto más tiempo pase será incluso peor para los transportistas. Muchos de ellos atraviesan un momento crítico, tanto en la economía de sus negocios como en la de sus hogares. Los pagos, las pérdidas y el hecho de no ingresar nada golpean de forma dura a estos trabajadores al fin de mes. 

Las marchas se han repetido en numerosos puntos del país. Evidentemente, en la provincia de Cuenca también se han llevado a cabo. Sin ir más lejos, la última tuvo lugar el pasado lunes con una caravana de 200 camiones que partió desde Motilla del Palancar. Después de decenas de kilómetros de recorrido terminaron la protesta en el mismo punto de partida. Y el objetivo de la misma no era otro que reivindicar una mejora en las condiciones laborales. 

El presidente de Fenadismer (Federación Nacional de Asociaciones de Transporte de España), Julio Villaescueca, que además es presidente de la Asociación de Transportistas de Castilla-La Mancha, asegura que «la situación del sector es muy complicada porque llevamos tiempo con una buena parte de la flota parada». Esta asociación aglutina a transportistas autónomos, además de pequeñas y medianas empresas. El incremento del coste del combustible ha llevado al «sector a un momento caótico», expresa Villaescusa. 

El problema radica en «la avaricia y abuso de las petroleras que se aprovechan» de las ventajas fiscales de España. Y es que en este país los impuestos del combustible son los más bajos que la Unión Europea permite que un país tenga además de que España tiene el impuesto al combustible más caro en la Unión Europea para recaudar fondos. «Los que antes estaban ganando más ahora ganan incluso todavía más desde el inicio de la guerra», asevera el presidente de Fenadismer.

Julio Villaescueca, natural de Mota del Cuervo, alerta además de que «tenemos un quebranto de unos 2.000 euros por camión». Además expone que «una familia que tiene un camión tiene que plantearse si esos 2.000 euros con los que sobrevive los tiene que meter en el depósito del combustible y ayunar durante un mes». 

Para paliar esta situación critica de los transportistas ,Villaescusa sostiene que el Gobierno nacional «tiene la obligación de concretar cuándo, cuánto y cómo va a ayudar a las empresas del transporte para que ya sepan si tienen que llevar el camión a la chatarrería o tienen que seguir trabajando». Además, presidente de Fenadismer asegura que «llevamos mucho tiempo a pérdidas» y critica que un transportista tiene que ganar el sueldo trabajando fuera de casa las 24 horas y «durmiendo en un camión bajo un ambiente de incertidumbre y con la seguridad en riesgo para igualar las ganancias de alguien que trabaja ocho horas y duerme en su casa». 

Uno de los problemas de la actual crisis del transporte es que el real decreto ley que regula el transporte de mercancía por carretera fue aprobado en mitad del conflicto con Ucrania. La aplicación de la norma, que recoge la revisión obligatoria del precio del transporte cuando varíe el coste del combustible, se aborda cuando los transportistas están en un paro indefinido. «Es por eso que pedimos que nos digan y nos den soluciones a los transportistas en cuánto y cómo van a llegar esas ayudas», exclama el moteño. 

Eso sí. Desde la Federación Nacional de Asociaciones de Transporte de España argumentan que los transportistas que no tienen condiciones para prestar servicio que no lo hagan hasta que «se les diga cual es su situación». Pero «les damos libertad absoluta para quien quiera trabajar porque entienda que tiene condiciones para ello», asegura Villaescusa. Pero «sin que nadie tenga que presionar tanto para el que trabaja como para el que se quede parado». 

«preocupación». Una de las muchas empresas conquenses que están viviendo un momento complicado es la de Jesús Carnicero. Este autónomo de Honrubia regenta  Transporte Jesús Carnicero Santos con siete trabajadores y seis vehículos de transporte. La situación que está viviendo para nada es sencilla tras diez días en huelga para reivindicar mejores condiciones «en el gasóleo y en las contrataciones», además de pedir una «regularización al alza de los precios». Carnicero subraya que «muchas de las cosas que se están pidiendo va a ser complicado de poner a la práctica». 

Hasta ahora no ha dejado de luchar al igual que el 80% del sector. Aunque sí revela que la situación con sus clientes es delicada «porque aguantan hasta un tiempo y evidentemente también están nerviosos», asegura Carnicero. Este autónomo expresa su preocupación por ellos «porque tenemos que cuidarles también y darles un servicio porque después de la huelga el futuro nuestro son nuestros clientes». Así, este empresario se reunirá con sus trabajadores para decidir cuales serán los próximos pasos a tomar. 

La solución todavía no ha llegado para el sector del transporte y no se sabe cuando llegará. Eso sí, la situación actual del gremio es todavía más crítica tras diez días de interrupción de su esencial actividad.