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Jesús Fuero

TERCERA SALIDA

Jesús Fuero


Una que reinó

26/09/2022

La reina Isabel murió vieja, y dicen que vivió muy bien. Otros mueren jóvenes, y eso que se desviven cada día, que para muchos el día a día es un sin vivir. El joven, el verdadero, se mueve a impulsos, atravesando el jardín de la vida como si no hubiera mañana. Uno que aún vive fue San Francisco de Asís, el cual predicaba a los pájaros y exhortaba al hermano lobo. Algunos como Carlos de la Rica se comunicaban también muy bien con los animales que se acercaban a él sin temor. Yo, ciertamente, tengo poca empatía con ellos, y menos aún con los dueños que consienten que sus cánidos me pongan nervioso, que algún perro de los que llaman inocentes ya me mordió alguna vez. Se de quien le gusta besar a los pinos cuando se siente feliz, y yo así me siento algunas veces cuando voy a ver mis enjambres y veo que al amanecer despierta la vida, y los olores, y el color que la naturaleza me ofrece al despertar el sol. Es algo maravilloso y me arrobo en su presencia en las frescas mañanas vegetales junto a los ríos y arroyos en que apaciguo mi alma y mi ser. En las florecillas se lee lo que San Francisco decía a una inmensa bandada de aves: "vosotras no sembráis, ni regáis, y Dios os regala los ríos y las fuentes, para beber; los montes y los valles, para guareceros, y los árboles altos, para hacer en ellos vuestros nidos. Y como no sabéis vestir ni coser, Dios os viste a vosotras y a vuestros hijos" después aun dijo más, cuando dijo que el mayor pecado de los hombres es la ingratitud. Y si algo pedía el Santo a sus hermanos es que no tuvieran nada propio. Y yo me acuerdo de la reina, un ser insignificante la Isabel de este mundo, una que parecía sentirse por encima de sus súbditos, hasta en lo religioso. La que fue dueña de naciones se fue, y no tenía a nadie terrenal por encima ni encima de ella, así que ahora que se ha ido imagino que estará sola, si acaso con su esposo consorte. Ella representa los valores mundanos que ella si alcanzó: riqueza económica, el trono que le dio potestad para gobernar naciones, y la grandeza de los brillos, palacios, joyas y demás abalorios de los grandes, que los pequeños (siempre súbditos) nunca podrán tener.
El joven con su atolondramiento vuela libremente, surca los cielos de la vida, aunque a veces la bandada de inconscientes lo agobie, y muchos son como las abejas que van de flor en flor. Aunque como en la colmena, la de Cela también, las pasiones causan estragos en muchos que se dejan arrastrar por el viento, ya que no pueden vencer la tentación de pasar los límites que la vida aconseja no traspasar en esa ley no escrita. En la naturaleza al orden llaman ecosistema, y cada uno desempeña una función. En las naciones un buen ecosistema es un buen gobierno. En las colmenas una buena reina es garantía de éxito, es la servidora de las demás, y a cambio recibe cuidados y mimos. Ese es el éxito de Inglaterra, una buena reina a la que su pueblo a coronado de gloria, y ni los patanes de su reino han menospreciado lo que representa. Yo siempre digo que el mejor homenaje a los muertos es copiar de sus aciertos y bondades. Y si tenía sus defectos no importa, que nadie es perfecto. Ellos ensalzan tras las costas de la pérfida albión a su reina, aquí como perros rabiosos, algunos muerden…

ARCHIVADO EN: Naturaleza, Inglaterra