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La música conversa con Lorca en las Casas Colgadas

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El guitarrista Samuel Diz pone el broche de oro a las terceras Jornadas de Didáctica de la Música y la Musicología interpretando obras de Tárrega, Falla y Mompou

La música conversa con Lorca en las Casas Colgadas

Las jornadas dedicadas a la musicología dijeron ayer adiós con un concierto de guitarra  en un marco incomparable, el Museo de las Casas Colgadas. 
Samuel Diz puso ayer su alma más revolucionaria a disposición de una generación luchadora como fue la del 27. La sonoridad de Tarrega, Falla, García Lorca, cada una en su línea artística, se volvieron una gracias al dominio de Diz. En forma de bucle, el concierto transportó al público asistente a la primera conferencia de las III Jornadas de Didáctica de la Música y Musicología, impartida por Marco Antonio de la Ossa sobre Federico Lorca. Un perfume del atardecer que junto con las suaves temperaturas y un cielo relajado, embriagó a Cuenca de música y literatura.
«Algunas de las obras son bastante inéditas y pertenecen al grupo de los Ocho», explicó Diz.  
Este virtuoso toca la guitarra desde su más corta edad y realizó sus estudios musicales en el Conservatorio Superior de Música, aunque él nació en Tui. Una formación que considera esencial y prioritaria. Enamorado de su guitarra, que cuando la toca parece que es una extensión de su brazo, la considera algo «muy popular y al mismo tiempo nada popular». Esta ‘impopularidad’ se ejemplifica en lo que según Diz es un desconocimiento casi completo del repertorio de la guitarra. «Con la interpretación nos transportamos a una época en la que la guitarra sí estaba presente en la obra de muchísimos artistas como Picasso o Lorca. Se creaba para el instrumento, cosa que hoy en día no ocurre» argumentó el artista. 
Durante las jornadas que se clausuraron en la tarde de ayer, se explicó la didáctica de la música en diferentes momentos y contextos. Una de esas conferencias se centró en la estimulación cognitiva para enfermos que padecen alzheimer. Aunque sea amante de la guitarra, Samuel Diz no considera que por ser el instrumento más conocido debe de ser el más apto para la enseñanza. «Lo más importante es la propuesta en sí, no el instrumento ya que la música es universal. Sí es cierto que algunos instrumentos son más afines a la popularidad social o transmiten mayor atractivo, como puede ser el caso de la guitarra», alega Samuel Diz. El guitarrista realizó un concierto ameno en el que las conexiones con el público fueron más allá de la melodía que salía de las cuerdas de su instrumento, Diz explicó antes de interpretar cada pieza un pequeño contexto para que el espectador se sintiera cómodo, y para que todo «tenga un porqué». 
Bajo los muros de un edificio que alberga a algunos de los pintores que más rompieron con el concepto de lienzo, sonaron gracias a la virtuosidad de Samuel Diz, las obras de unos artistas, que antes de una cruenta guerra, fueron capaces de provocar una revolución pacífica en las artes.
El guitarrista tudense ya había pasado por la capital con anterioridad, en dos conciertos dentro del programa Otoño en las Hoces, ocasiones que aprovechó para visitar el museo y dejarse embriagar por la que ayer fue la casa de su música. Un diálogo multidistiplinar entre las distintas bellas artes que se volvieron una gracias a las seis cuerdas de una guitarra.