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El trabajo híbrido se abre camino

Carlos Cuesta (SPC)
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La actividad en remoto ha demostrado después de dos años de experimentación resultados muy aceptables, con unas cifras de productividad eficientes según los estudios a empleados y empresas

El trabajo híbrido se abre camino - Foto: Foto de Vlada Karpovich en Pexels

Una buena parte de los trabajadores españoles se ha visto afectada a lo largo de estos últimos dos años por los efectos de la pandemia del coronavirus y las medidas restrictivas para evitar los contagios, entre ellas, el teletrabajo que se estableció con una gran rapidez en el mercado laboral y permitió a las empresas mantener sus niveles de actividad y de facturación.

Así, desde febrero de 2020, no han cesado las cuarentenas y confinamientos, lo que ha favorecido el boom del teletrabajo y los servicios a distancia. Sin embargo, una vez acabada la peor parte de la crisis, y con miras a volver a la normalidad, una nueva fórmula asoma en el horizonte laboral para quedarse. Se trata del denominado como trabajo híbrido, que es una combinación de actividad en remoto y presencial que puede presentarse en distintas modalidades.

El sistema está abierto a diferentes estructuras de tipo 50-50 o 70-30 e, inclusive, 90-10, dependiendo de las necesidades de la compañía y el tipo de perfil que ocupan los trabajadores en sus corporaciones.

A pesar de que se ha demostrado la eficacia de esta modalidad, sin embargo, muchas empresas priorizan que sus asalariados ocupen más tiempo en la oficina mientras que otras hacen lo contrario y refuerzan el desempeño a distancia. Gracias a las nuevas tecnologías, y a la popularización de lo remoto, cada vez son más las sociedades que optan por este tipo de estrategia de gestión y que han dado un paso adelante descentralizando las tareas e, incluso, contratando extranjeros de cualquier parte del mundo para sus corporaciones.

En multinacionales como, por ejemplo, Microsoft, más del 70% de sus empleados quieren que las opciones de trabajo remoto continúen, frente a un 65% que defiende una postura presencial, con lo que la similitud de las cifras pone de manifiesto que es necesario, al menos en este caso, conciliar un modelo que beneficie a ambas partes.

Un reto por delante

Ante las diferentes posturas, se impone el concepto de productividad de los equipos en teletrabajo mixto, lo que puede implicar que aquellos empleados que puedan adaptarse bien al trabajo remoto lo puedan realizar con regularidad. Un debate que debe valorarse en función de las ventajas e inconvenientes y que dependerá de la digitalización de las empresas, la eficiencia de los operarios y las metas que se establezcan.