Jarana y manillar

Jonatan López
-

Javi Collado y un grupo de músicos concluyen la primera edición de Bici Folk, una experienciaque recorre en bici la Alcarria y la Serranía, recaba costumbres y ofrece un repertorio popular

Jarana y manillar

 ¿Qué pasa si se mezcla en una batidora grandes músicos, folclore, 260 kilómetros de carreteras y caminos, paisajes de extraordinaria belleza y calidad humana? El resultado no puede ser otro que Bici Folk, la primera experiencia de música tradicional por la Alcarria y la Serranía conquense que Javi Collado (Zas!! Candil Folk, Collado Project) y otros músicos han compartido. 

El experimento folk parte desde la estación de ferrocarril de Tarancón el pasado domingo 5, con varios músicos que portan instrumentos de cuerda, viento y percusión en las alforjas de sus bicicletas. Está todo preparado para llegar a Huete y, además, demostrar que el tren no solo es un medio de comunicación necesario que vertebra la provincia, sino que permite desplazarse cómodamente llevando la bici. El objetivo es emprender la marcha por carreteras de la Alcarria, en dirección a Priego, y adentrarse en la Serranía. El itinerario continúa por Cañizares, gira hacia Poyatos, se detiene en Tejadillos, Las Majadas y Uña, atraviesa Buenache de la Sierra y llega hasta las puertas de la Catedral de Cuenca. Ese es el final de un trayecto, único, lleno de experiencias en cinco días, que serán difíciles de olvidar para los que las vivieron.  

Y es que, en cada pueblo, en cada rincón donde habita el ser humano, los músicos echan pie en tierra, sacan su arsenal de jotas, fandanguillos, seguidillas, rondallas, de música popular universal, y deleitan a propios y extraños con un recital en directo que hace saltar las lágrimas de cualquier sentimental. 

Jarana y manillarJarana y manillarCollado, el taranconero que se ha empeñado en revitalizar la música tradicional de Cuenca, de Castilla-La Mancha o del mundo, reconoce un día después de vivir la experiencia que el objetivo «se ha cubierto». La idea «era visitar las comarcas y darlas a conocer. Con nosotros vino Rober, un compañero profesional que ha recopilado imágenes de la experiencia, para poder difundirlas a  través de un documental. Queremos proyectarlo y hacer un concierto», desvela. Al músico le acompañan Esther Sánchez, al violín; Pedro, a la guitarra; Jorge, con pandereta y sonajas, pero se añaden músicos conquenses como Estela, Lara, Chuti, Nauj, o Jesu, entre otros. 

Y es que, a lo largo del camino, se encuentran con oficios tradicionales, caso de los alfareros y apicultores, o los artesanos del mimbre de Villaconejos. Se detienen en plazas, calles, junto a los bares donde se concentra la población y se encuentran caras de sorpresa y de alegría, a partes iguales. «En Cañizares, por ejemplo, sabían que íbamos. Vino el grupo de baile y nos quedamos hasta las 4 de la mañana cantando con el coro de mujeres de la Iglesia. En otro pueblos que no lo sabían, fliparon. Parábamos en el bar a echar una cerveza, nos poníamos a cantar y en algunos sitios», prosigue, «tuvimos que decirles que nos teníamos que ir porque nos quedaban 50 kilómetros. Había grupos de abueletes que pedían otra ronda para que no nos fuéramos», sonríe.

Confiesa Collado que llegó a emocionarse en muchos momentos, pues «lo que más me ha impresionado de esta experiencia es la parte humana. Todos los que íbamos somos hermanos de la música, pero los sitios naturales por los que pasábamos eran la leche». 

¿Habrá Bici Folk 2.0? «Sí», dice de forma rotunda el músico. «Creo que será un proyecto continuo, porque ya hay instituciones que han mostrado interés», caso de la UCLM o la Diputación. El proyecto, igual que se ha hecho en estas comarcas, puede desplazarse a otras zonas de la provincia, «para que conozcamos otro lugares, sus tradiciones y se pueda hacer otro reportaje documental», concluye.