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Francisco Javier Martínez

CARTA DEL DIRECTOR

Francisco Javier Martínez


Las reclamaciones legítimas

19/11/2021

Parece que Cuenca tiene que ser un desierto humano real para que las instituciones públicas se den cuenta de la situación tan precaria que atraviesan provincias de interior como ésta, Teruel o Soria, por citas otros ejemplos similares, aunque hay otras muchas que intentan luchar contra la despoblación y el envejecimiento de su población. Los empresarios conquenses, la CEOE-Cepyme, con su presidente David Peña a la cabeza, no desaprovecha la ocasión para reclamar una mayor atención hacia provincias escasamente pobladas, que tienen más dificultades para desarrollar su tejido empresarial.
La última vez fue ayer mismo con motivo de una rueda de prensa para reclamar al Gobierno que gire la cabeza hacia esas provincias desfavorecidas a la hora de repartir las ayudas de regeneración de la Unión Europea. Peña considera que esas subvenciones «no son una ventaja, sino la manera de hacer justicia» con las provincias de interior. Por eso piden al Gobierno de Pedro Sánchez que concrete la cuantía y el objetivo de ese dinero público que debe servir para que los empresarios conquenses, en este caso, reciban un empuje extra par poder salir del atolladero económico en el que nos metió el Covid-19. Las grandes áreas urbanas tienen más posibilidades de salir adelante por sí mismas que las zonas rurales más despobladas. Sin embargo, los políticos, da igual del signo que sean, utilizan la despoblación y la mal llamada España Vaciada con fines totalmente partidistas, pero sin ninguna intención de promover políticas activas que saquen del abandono a amplias áreas del territorio nacional. A las pruebas hay que remitirse, porque cuando llega la campaña electoral los gerifaltes de los partidos políticos se suben a los tractores, acarician a un cordero o dan de comer a unos terneros y anuncian programas y proyectos, pero cuando tocan poder crean organismos sobre el asunto, pero de políticas activas, nada de nada, salvo alguna honrosa excepción.
Los empresarios conquenses, turolenses o sorianos tienen razón a la hora de pedir más concreción a las autoridades, porque no se pueden andar con medias tintas. El tiempo apremia cada vez más y la oportunidad de los fondos europeos no puede pasar de largo. Es la hora de que las zonas más deprimidas exijan sus derechos para poder optar a un futuro con garantías de prosperidad. Y ahí debe existir un frente común público-privado sin fisuras, donde los empresarios vayan de la mano de las instituciones para trabajar de forma callada, pero eficaz, y conseguir atraer fondos con los que dotar al tejido productivo de una base sólida para remontar el vuelo.
En los próximos meses asistiremos a un mercadeo de dinero procedente de Bruselas y se concretará la cantidad definitiva que llegará hasta la provincia conquense y si se invierte en proyectos que realmente generen riqueza para este territorio. Si se deja pasar esta nueva oportunidad, sería un fracaso y la demostración de que nadie apuesta de forma decidida por esta tierra que pretende vivir del turismo, pero que debe encontrar y fortalecer su tejido empresarial y no quiere verse abocada al ostracismo, una vez más.