RATAS DE DOS PATAS

Ángel Villarino


Decamerón

11/07/2020

Lo publica una editorial (Encuentro) de la que no había oído hablar en mi vida. Es un librito breve, que se lee en una tarde, y que deja el cuerpo revuelto. Se llama Testigo de Excepción y es la historia en primera persona de un cura, Ignacio Carvajosa, a quien le tocó dar la extremaunción de más de cien pacientes de Covid en un hospital de Madrid. Estuvo semanas enfundado en una EPI y con una careta protectora en la que podía leerse sacerdote, en mayúsculas.
Tiene escenas aterradoras, como sus susurros y rezos al oído de pacientes moribundos. Los enfermos desaparecían de un día para otro. Cuenta en un pasaje cómo una mujer se quejaba de que le habían atado las muñecas a los laterales de la cama. Algo frecuente, explica Carvajosa, para evitar que los pacientes «agitados o inconscientes» se quitasen la vía endovenosa. «Me dirijo a ella y le señalo el crucifijo. (...) Mira, le digo, este también tiene las manos atadas. Mejor dicho, clavadas».
Es un relato auténtico y se nota -y se agradece- que lo ha escrito el propio protagonista, un hombre muy culto, sin la intermediación de un «negro literario». Algo que es poco frecuente para un libro de este tipo desde hace años. Es un Decamerón contemporáneo, a medio camino entre el relato en primera persona y la pastoral, plagado de descripciones salvajes y reflexiones metafísicas. En sus menos de 200 páginas caben lecturas para el creyente, para el ateo y para el agnóstico. Y no me extrañaría que el boca a boca lo convirtiese en un best seller.