scorecardresearch

Crisis de los microchips: problemas para la segunda mano

Leo Cortijo
-

La ausencia de semiconductores reduce la venta de automóviles nuevos y, por «efecto dominó», el número de vehículos de ocasión, que han visto cómo sus matriculaciones han mermado un 20 por ciento desde mitad de año.

Las matriculaciones de los coches usados han ido «bien» hasta la primera mitad de año. - Foto: Reyes Martí­nez

La crisis de los microchips sigue haciendo estragos en buena parte de los sectores productivos, y es que pocos escapan indemnes a la ausencia de estas piezas, fundamentales para el funcionamiento de infinidad de productos. Uno de los ejemplos más claros es el sector de la automoción. El problema ya no solo está en los coches nuevos, cuya producción se atrasa y, en consecuencia, también los plazos de entrega. Ahora el entuerto llega al mercado de segunda mano. «Es un efecto dominó», comenta el presidente de la asociación de concesionarios de vehículos de Cuenca, Fidel Monedero, y es que «el que haya vehículos de ocasión va totalmente ligado a que haya vehículos nuevos, porque los primeros nos llegan cuando la gente se compra un coche y se deshace del que tiene».

A partir de ahí, entra en acción la ley de la oferta y la demanda. El efecto más inmediato ante la escasez de automóviles de ocasión es un cuello de botella y, por tanto, el encarecimiento de su valor. «Cuanto menos hay de algo, más sube su precio», argumenta Monedero. La venta de vehículos nuevos, como consecuencia de la «asfixiante» carestía de semiconductores, «tiene paradas intermitentes y retrasos muy pronunciados» y eso provoca que «no entren en torno a un 30 por ciento de vehículos de ocasión que deberían entrar como en otros años».

Las matriculaciones de los coches usados, destaca el máximo responsable de Convencu, han ido «bien» hasta la primera mitad de año, justo antes de empezar el verano, con un incremento de prácticamente el 35 por ciento respecto al año anterior. Sin embargo, a partir de julio se han ido registrando descensos de «notable consideración» durante todos los meses por encima del 20 por ciento si se comparan con esos mismos meses de 2020. En octubre, sin ir más lejos, último mes del que se dispone de datos, se notificaron 647 matriculaciones de vehículos de ocasión, un 25 por ciento menos que el año anterior, según los datos de Faconauto facilitados por la Confederación de Empresarios de Cuenca.

Ante esta situación, la resignación y la paciencia son los únicos caminos que pueden tomar los clientes que ahora, «después del tiempo que ha pasado, ya son conscientes del problema». Antes, comenta Monedero, «no terminaban de entender que un coche tardara en llegar diez meses e incluso un año». Todo depende del fabricante, porque las marcas asiáticas no sufren «ni por asomo» la falta de microchips que padecen las marcas europeas. De esta forma, «el cliente que quiere un coche nuevo tira del poco stock que nos va quedando, pero si quiere un coche a la carta sabe que el tiempo de espera es largo y no le queda otra que aguantar su coche antiguo». Para intentar solventar en la medida de lo posible este complejo contratiempo, algunos concesionarios están intentando incluso buscar coches fuera de España. «Las propias marcas suelen tener un canal de venta de seminuevos y no hay casi nada, por lo que estamos empezando a buscar en mercados extranjeros».

Solución al problema. Las previsiones a corto y medio plazo no son muy optimistas. Monedero recalca que es muy difícil ofrecer una fecha en la que poner fin a la ausencia de semiconductores. «Por lo que nos comentan desde las propias marcas, porque ni ellos saben cuando puede haber esa normalidad, parece ser que a partir del segundo semestre del año que viene el tema se va a empezar a regularizar», explica el representante del sector. Ahora bien, para que haya una «normalización absoluta» tanto en la producción de coches nuevos como en plazos correctos de las entregas y, por consiguiente, una entrada de vehículos de ocasión, «habrá que esperar hasta 2023».