Tiempos de swing

Sonsoles Arnao


Si se callase el ruido

01/06/2020

La política, como la vida, me gusta con matices. Con reflexión, pensamiento, perspectiva y contradicción también. Por eso me sabe mal esta política. El espectáculo estridente al que asistimos ha conseguido que las consignas y los memes prostituyan ideales, propuestas y memoria democrática. El ruido no deja distinguir las voces de los ecos y de las coces. No hay escrúpulos para trivializar y normalizar discursos y comportamientos fascistas en el parlamento o para sacralizar y exagerar medidas, que por muy importantes y valiosas que sean, desde luego responden a prestaciones y derechos sociales, propias del modelo keynesiano y socialdemócrata, lejos de ser revolucionarias, históricas o cocinadas en los soviets posmodernos. Cuatro ejemplos de la semana para ilustrar este desasosiego político. 
La derogación de la reforma laboral del Partido Popular, sin diálogo social, ese que tanto reclama la CEOE ahora y ante el que no protestó entonces. Vino a dar la putilla y a legislar lo que se quedó pendiente de la reforma anterior del PSOE. Reformas que han instaurado el despido libre, la temporalidad y precariedad laboral como norma, además de la voladura de uno de los pilares laborales de la Constitución como la negociación colectiva. Su derogación se presenta como una hecatombe que costará sangre, sudor y lágrimas. Pero esa reforma nunca hubiera tenido lugar en un país con un contrato social robusto y arraigado. Por lo que su derogación es un imperativo democrático y de justicia social. 
La crónica de una muerte anunciada. Cierra Nissan en Barcelona. Tres mil empleos directos destruidos y alrededor de 20.000 personas afectadas. Se calcula en 180 millones de euros las subvenciones públicas que la empresa ha recibido desde 2009. Se habla de nacionalizar. No entro en valorar la oportunidad de hacerlo pero aquellos que aplaudieron socializar las pérdidas de Bankia o las autopistas de peaje, ahora hablan de ideas bolivarianas trasnochadas. El gobierno alemán decide rescatar la aerolínea Lufthansa con 9.000 millones de euros, mientras que en España pensar en rescatar Nissan se interpreta como la opción socialcomunista de un gobierno atrapado por rojos que sueñan con apropiarse de los medios de producción. 
Seguimos en Alemania. Se ha recordado el acto de homenaje, que el verano pasado realizó la canciller Angela Merkel, a los patriotas que organizaron el atentado contra Hitler. En su discurso alabó la desobediencia y valentía de quienes intentaron asesinar al dictador, recordando que hay que “cuidar su memoria para que las lecciones de la historia no se desvanezcan”. En nuestro país, Cayetana Álvarez de Toledo y Peralta-Ramos, marquesa de Casa Fuerte y portavoz del PP, intenta ofender, insultar y acusar a Pablo Iglesias, llamando terrorista a su padre, por su militancia en el Frente Revolucionario Antifascista y Patriótico. 
Aprobado por fin el Ingreso Mínimo Vital. Es una buena noticia que el gobierno asuma la atención de la emergencia social y la pobreza extrema de millones de personas, sobre todo con presupuesto. Pero ni día histórico ni extraordinario. Esto no es la Renta Básica Universal. En España, hay decenas de ingresos mínimos vitales similares en las Comunidades Autónomas, en cuanto a su formalidad y requisitos, desde hace muchos años. Es verdad que son muy restrictivos y cicateros y esperemos que eso se resuelva con esta nueva medida. Precisamente somos nosotras, quienes llevamos años peleando porque el Estado atienda la emergencia social con derechos y recursos suficientes, quienes debemos llamar las cosas por su nombre y no exagerar medidas cuando aún falta mucho por hacer. Son tiempos de mucho ruido y si se callase, podríamos pensar, analizar y desenmascarar estridencias y consignas.