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"Debemos ser la vacuna contra la desinformación"

J. L. Enríquez
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Los profesionales de la información celebran hoy su gran día con la entrega de los Premios de Periodismo Local, una buena oportunidad para reconocer los mejores trabajos y para medir a través de Leo Cortijo el estado de salud de la profesión

Leo Cortijo, presidente de la Asociación de la Prensa de Cuenca - Foto: Reyes Martínez

La labor de los periodistas es imprescindible para la convivencia en una sociedad libre así como para mantener los pilares de la democracia. Habitualmente siempre están detrás de la noticia, pero hay ocasiones, como hoy,  Día Mundial de la Libertad de Prensa, en el que los periodistas se convierten en protagonistas. La entrega de los VI Premios de Periodismo Local de la Asociación de la Prensa de Cuenca (APC) es una buena ocasión para analizar con su presidente, Leo Cortijo ( Cuenca,1988) el estado una profesión que engancha y que cuenta con un nutrido grupo de profesionales en la provincia.

¿Qué supone esta entrega de Premios de la APC?  

Siempre digo que es nuestro gran día y siempre digo que los periodistas estamos acostumbrados los 364 días restantes a poner al grabadora o a ir con la libreta o el block de notas, el micrófono, la cámara de fotos o de vídeo a recoger el testimonio de todo aquel que quiere contárnoslo salvo en este día, que somos nosotros los que nos ponemos al otro lado. Es un día para evidenciar los buenos trabajos y el buen periodismo que se hace en esta provincia durante todo el año, honrar a los compañeros que ya no están o a los que han tenido una trayectoria dilatada y ponernos en el foco para contarle a todo el mundo que lo que hacemos es muy importante, una tarea que no siempre se ve.

¿Fue difícil elegir a los finalistas?

Siempre es muy difícil porque se suele presentar una treintena de trabajos de periodistas más jóvenes y de profesionales con más trayectoria en radio, prensa, televisión o medios digitales. Siempre el jurado lo tiene complicado y habitualmente el que gana lo hace por poco. Suele haber poco margen entre el primer, el segundo y el tercer clasificado porque la calidad de los trabajos es muy buena. Además, reitero que se hace buen periodismo en esta provincia con temas muy recurrentes. 

¿Qué temas predominan en los trabajos presentados en esta edición?

La anterior edición vino muy marcada por la pandemia y ésta por la despoblación, por ideas maravillosas que surgen en esto que llaman la España Vaciada y que creo que está llena de ideas.

Además, hoy se reconocerá el trabajo profesional de un ilustre periodista conquense como José Luis Pinós. ¿Por qué su elección?

El Premio a la Trayectoria es uno de los más justos porque creo que hay que premiar a mucha gente que ha hecho periodismo y ha informado del día a día de lo que ha ocurrido en Cuenca durante mucho tiempo. Y este premio es uno de los que más orgullosos nos podemos sentir porque nos honran los que nos han precedido. Pinós ha estado más de 40 años informando, sobre todo de deportes, y es una de las firmas más importantes a nivel deportivo de la provincia. Le nominan los asociados y son los asociados los que luego votan.

Los premios de la APC se renuevan y este año hay una novedad...

Sí, así es. Fue una idea de la junta directiva y creíamos conveniente reconocer la labor de alguien que nos ayuda en nuestra labor diaria. Es el caso de los gabinetes de prensa, instituciones, asociaciones... Hubo muchos nominados y el que ganó fue el gabinete de prensa de Asaja porque Esther Palenciano, que ha sido compañera durante muchos años a este lado, en concreto en El Día de Cuenca, es una persona que se vuelca para facilitarnos nuestra tarea.

¿Si pusiéramos el termómetro para medir la temperatura del periodismo conquense qué resultado obtendríamos?

No tenemos la fiebre del enfermo que tuvimos en la anterior crisis, la de 2008, que nos afectó mucho llevando al traste a muchos medios conquenses y a periodistas que tuvieron que dejar la profesión en esta ciudad. El mercado y las oportunidades se redujeron mucho pero, por suerte, esta crisis actual de la pandemia junto al contexto económico, complicado aún más por la invasión de Ucrania, la estamos llevando mejor, entre comillas... No estamos viendo los palos de despidos que se vivieron entonces y ahora la sobrellevamos un poquito mejor. De todas formas, en la ciudad estamos los medios que quedamos. Sólo hay un periódico diario, otro semanal, los digitales se cuentan con los dedos de una mano, en las radios trabajan los compañeros que trabajan y televisión sólo hay una, la regional, cuando en otra época fue muy distinto.

¿El periodismo está más desprestigiado que nunca? Me refiero a las consecuencias  para la credibilidad de la profesión que tienen las redes sociales, las noticias falsas, etc.

Sí. Ese cajón de sastre del que habla es un totum revolutum de redes y nuevas plataformas de video en streaming que contribuyen a la desinformación. Hoy en día muchos de los chavales que están en la facultad no quieren trabajar en medios convencionales. Estudian Periodismo para ser influencers, youtubers, community manager… Y está bien, porque son oportunidades laborales que no teníamos los que hace quince años estudiamos la carrera, pero es cierto que es un arma de doble filo. Todos esos instrumentos mal gestionados y ese concepto que yo desterraría de por vida, que no es otro que el periodismo ciudadano, es lo que alimenta las fake news, la desinformación. Por eso creo que los periodistas debemos ser la vacuna contra todo eso y por ahí va a ir el discurso que ofreceré en la entrega de premios.

Los entrega de Premios coincide hoy con el Día de la Libertad de Prensa. ¿Es una buena ocasión para proclamar la importancia que tiene el periodismo veraz para la sociedad?

Sí, en especial para discriminar lo que antes comentaba sobre las noticias falsas o fake news. Pero aquí nos tenemos que mirar las dos partes. Los periodistas nos tenemos que mirar el ombligo y ser más profesionales en nuestra labor, contrastar las informaciones que lanzamos con ese afán de ser los primeros; pero también le pido a las audiencias que sean más responsables en ese sentido, que sepan qué medios consultan. Tienen que saber que no todo lo que les llega al móvil por Whatsapp o redes sociales es información veraz. Que sepan de qué fuente beben porque igual se encuentran bebiendo agua que no es potable, como está pasando.