LA OTRA MIRADA

Ilia Galán

Poeta y filósofo


Ejemplar

09/08/2020

El cadáver es llevado por grandes personajes a la cripta imperial donde moran los restos de sus antecesores. Parecen descender a los infiernos. El pomposo séquito ha designado a uno para llamar ceremonioso a la cerrada puerta. Al otro lado, los frailes capuchinos abren y, entre velas, con sus capuchas puestas, preguntan para desvelar quién sea. Grandes pompas y títulos nobiliarios son recitados. No conocen a Otto de Habsburgo bajo tantos honores. Rechazan su entrada. Vuelven a intentarlo los del cortejo. Preguntan quién es: sus personales, humanos méritos, sus estudios... Vuelve a ser rechazado. No le conocen. De nuevo vuelven y, cuando preguntan, los frailes responden: «Otto, pecador.» Las puertas se le abren y entre grandes sepulcros las calaveras de bronce labradas, con quejas y muecas horrendas, parecen soltar sus desdentadas carcajadas; sobre los cráneos llevan coronas imperiales, reales, y otras modalidades de alta bisutería.
Todos somos pecadores, sí, aunque unos más que otros. Torpezas no hay persona que deje de hacerlas. Sin embargo, exigimos de quienes nos gobiernan limpieza, ejemplaridad, sobre todo en los puestos más representativos del país, allí donde se emplazan los colores de la bandera. La Corona española es, sobre todo, no solo la Jefatura del Estado, sino su representación más señera, lo que los de fuera ven y respetan. Pero cuando hay negocios que parecen turbios, cuando el afán de riquezas salpica una carrera, aunque sea de la realeza, puede dañar, y gravemente, como ahora, a su Alteza.
Quizás habría que impedir, por ley, que los reyes pudieran adquirir riquezas, ya que tantos privilegios detentan. Palacios usan, no se les puede juzgar, con ellos no hay igualdad y nuestra Constitución se contradice para mantener su situación. Mas luego, está el temor a que si se tambalea la corona España se derrumben nuestras regiones más convulsas devorándose entre peleas.
Triste figura la del rey Juan Carlos I que ha de huir del país dónde tanto disfrutó de sus privilegios. A los presidentes del Gobierno con las elecciones se les echa, pero con las monarquías parece que todo tiembla. Triste y duro papel el del Rey Felipe VI que ha de distanciarse de su padre y de otros miembros familiares para mantener el puesto que la historia le dedicó en un momento. La Corte Suprema de Colombia ordena la detención del expresidente Álvaro Uribe. Incluso, dictadores tan protegidos como Pinochet se hallaron perseguidos internacionalmente y con problemas. Lo mejor sería que todo se esclarezca, que los jueces mostraran la inocencia o, en caso contrario, la pena. El Gobierno de Sánchez sus arcas vacía: millones de personas necesitarán ayuda para tener comida y techo. Muchos sufren hoy la general miseria y duele ver cómo los grandes acumulan ilegales riquezas.