Solidaridad de aguja e hilo

J. López
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El ganchillo está de moda. Las nuevas formas de tejer permiten crear, diseñar y fabricar cualquier objeto. Si además sirve para ayudar a los necesitados, mejor que mejor

Solidaridad de aguja e hilo

Centros de mesa, colchas, prendas de vestir, muñecos y todo tipo de objetos que puedan imaginarse. Una aguja corta, hilo o lana, y sobre todo destreza y paciencia, bastan para elaborar una pieza de ganchillo. Este tipo de tejido no solo no ha dejado de practicarse, sino que vive de nuevo una juventud inusitada. El ganchillo, quizá por aquello de ser totalmente artesanal y hacerlo a mano, está de moda.   
«La gente joven hace ganchillo ahora. Se le ha dado un giro de 360 grados a lo que hacían nuestras abuelas y, aunque la base es la misma, las aplicaciones son múltiples. Puedes hacer lo que se te ocurra a ganchillo», cuenta Rebeca Marín, que apunta varios beneficios de esta técnica para tejer. «Es sencillo, puedes encontrar múltiples aplicaciones y es una actividad para salir de una situación difícil. El ganchillo relaja y te ayuda a superarlo. Cuando ves que lo has hecho tú, con tus manos, es una satisfacción increíble».
Esta catalana, nacida en Badalona, recuerda que cuando tenía cinco años «mi madre tejía a dos agujas en una mercería de mi barrio. De pequeña ya me gustaba y hace unos nueve años, más o menos, decidí retomar tejer y reaprender con vídeos de internet. Mi hijo pequeño me pidió que le hiciese un muñeco a ganchillo y, aunque no sabía, acabé por hacerlo».
Desde ahí hasta que pensó que el ganchillo o croché sería una buena salida profesional. Decidida a apostar por las agujas y el hilo creó su propia empresa, Made by Rebeca, en la que diseña y elabora artículos de diversa utilidad y dificultad. 
«Fabrico prendas, muchas por encargo, y de un tiempo a esta parte, debido al confinamiento, me presente a un concurso con un diseño y un patrón propio para que alguien pudiese replicarlo», dice Marín, que dice que le gustan mucho «los accesorios, pañuelos, bufandas, gorros, o bolsos».
El éxito fue tal que su diseño de un chal de ganchillo quedó entre las mejores propuestas y ella pensó que sería una buena idea donarlo a la iniciativa Patrones para una vacuna, cuyo dinero recaudado se destina a la investigación del Covid-19. «Qué mejor manera de dar a conocer mi patrón que donarlo para una buena causa», indica. De hecho el libro de la campaña #Yomecorono ha permitido que, junto a otro medio centenar de diseñadoras, se hayan recaudado 3.100 euros.
Sus muestras de solidaridad no quedan ahí. Participa en una iniciativa para reunir fondos y ayudar a la Asociación Cáncer de Mama Metastásico que ha sumado 1.500 euros en apenas unos días. «Con la venta de este nuevo libro digital, se pretende sumar dinero para que las mujeres afectadas puedan tener una vida mejor», comenta. Esta edición puede adquirirse a través de la página freakcrochet.com
También ha participado en la iniciativa Arte Solidario Cuenca, donando dos chales. El dinero que se reúna irá destinado al Banco de Alimentos de Cuenca. 
Y es que la oportunidad para mostrar solidaridad está a la vuelta de la esquina, incluso a través del ganchillo. «Las tejedoras de por sí somos solidarias porque nos gusta ayudar a la gente. Por ejemplo, poniendo un patrón gratuito a través de las redes sociales para que los demás puedan verlo y copiarlo». Si además se presentan ocasiones como la pandemia que sufre la humanidad y se puede recaudar dinero con ello y ayudar a los demás, mejor que mejor. «A mí, personalmente, me llena el alma poder hacer algo con mis propias manos y que sirva para que alguien que lo pasa mal pueda pasarlo un poco mejor», asegura Marín.
Su reto inmediato es comercializar su creaciones a través de su página web (www.madebyrebeca.com) «y vivir de lo que me apasiona. Así podré hacer llegar mis trabajos a más gente y ayudar tanto a los que empiezan con el ganchillo como a todo aquel que lo necesita».