Antonio Casado

CRÓNICA PERSONAL

Antonio Casado

Periodista especializado en información política y parlamentaria


La apuesta de Sánchez

19/06/2021

Se multiplican las adhesiones a los indultos como resortes de la pacificación en Cataluña. La tortilla se empezó a dar la vuelta con la carta paulina de Oriol Junqueras en la que celebraba los indultos y renegaba de la unilateralidad. La que está condenada al fracaso, no la que eventualmente venga impulsada por una imparable mayoría "autodeterminista", según explica el líder de ERC.

Luego vendría un comunicado de apoyo expreso a los indultos por parte de las dos grandes centrales sindicales, UGT y CC. OO., una mayoría parlamentaria aplastante (190 diputados frente a 152) contra una moción del PP que pretendía reprobar la medida anunciada por el Gobierno, pronunciamientos favorables de los empresarios, obispos y distintas asociaciones civiles de Cataluña, la ministra Margarita Robles (que hasta entonces había guardado silencio) y, finalmente, el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi.

Lo de Garamendi ha cursado en los circuitos políticos y mediáticos como piedra de escándalo por el apriorismo que sitúa a la patronal a la derecha del espectro político español. Craso error el de encajar el asunto en ese marco mental. Peor aún, cuando algunos han querido ver en el dirigente de la patronal una devolución de favores.

Es un lugar común señalar que los empresarios quieren normalidad, estabilidad, previsibilidad y certidumbre dentro del perímetro político, económico y jurídico disponible en una sociedad organizada. Sobre esa premisa mayor descansa la posición de Garamendi. Y en ese sentido su ecuación argumental sobre los indultos es inatacable: "Si es para bien, bienvenidos sean". Es la que se está abriendo paso en otros sectores de la vida pública.

Dicho en términos estrictamente políticos, está ganando terreno la apuesta de Sánchez. Insisto en lo de "apuesta", inspirada en el principio de oportunidad no reñido con el de legalidad. El principio de oportunidad es aleatorio, por su propia naturaleza. Puede salir bien y puede salir mal en función de lo que llamamos bien común o interés general. Que salga bien es mejorar la convivencia y desinflamar la colisión del independentismo con el Estado sin que se resienta el orden constitucional. Es decir, sin que haya claudicación respecto a pretensiones de imposible cumplimiento, como la amnistía y la autodeterminación.

Las cartas están echadas. El decreto saldrá del Consejo de Ministros del martes, con presentación de vísperas a cargo del presidente del Gobierno en el "Paláu" (Barcelona), el corazón del catalanismo civil. Ahí es donde Sánchez debe dejar claro que los indultos no pueden ser de ninguna manera el primer paso para alfombrar el camino del independentismo hacia una república catalana emancipada del Estado español.



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