PAISAJES Y PAISAJANES

Antonio Pérez Henares


Por Sigüenza

Será muy, muy difícil. Pero no es imposible. Y merece la pena intentarlo. El intento en sí mismo es importante y positivo. Alienta al esfuerzo y a la mejora. Abre esperanzas. Conseguir para Sigüenza la declaración de Patrimonio de la Humanidad es un reto de enorme calado, largo recorrido, enormes dificultades y muy dudosas perspectivas de lograrlo. Pero vaya lo dicho de inicio por delante. Merece la pena.
Ya sé, faltaría más, que el anuncio y la pretensión conllevan su carga política y buscan sus réditos. Me da lo mismo. En todos y en todo, eso siempre está presente. Me quedo con el propósito y creo que es preciso apoyarlo sin reservas y desearle el mayor de los éxitos. Ojalá se consiga. Porque nadie duda que de lograrse eso nos vendría bien a todos. A Sigüenza, a Guadalajara y a Castilla-La Mancha. Y hay que concluir a pesar de que otras villas tengan rango y valores para poderse postular, mi muy querida y ancestral Atienza por ejemplo, o haya quienes miren a su Pastrana o a su Brihuega, la capital aunque tenga joyas aisladas, como el Infantado, la dejaron muy destartalada en los siglos pasados, lo cierto es que la capital de la comarca seguntina es la que puede presentar una candidatura más total y completa y tener, dentro de la escabroso y competido del camino, alguna mayor posibilidad de alcanzar la meta. Pocas, insisto, pero algunas tiene y hay que creer en ellas.
No es necesario, entre nosotros, recontarnos sus poderes y bellezas, su monumentalidad e historia, su conservación y cuidado. De ellos puede estar orgullosos todos los seguntinos, que han sabido preservarlos y en los últimos tiempos, vecinos, ediles y alcaldes han ejercido con empeño ese compromiso, restaurar sus desconchones y devolverle su prestancia. Ahora, la joven alcaldesa con el apoyo del presidente de la Comunidad se han lanzado a este desafío que supondría un hito trascendental y definitivo de conseguir superarlo, que la enmarcaría entre las ciudades de España imprescindibles para cualquier viajero.
Hace bien y es inteligente Page en apoyarlo y ponerse a la cabeza. La comunidad tiene ya a Toledo, de la que fue alcalde, y Cuenca con tal rango. Conseguirlo para una localidad de otra de las provincias de la región y que sea la que siempre se resiente de los olvidos, la que por otra parte más importante, aunque desperdigado en ocasiones, patrimonio histórico-artístico alberga, es un guiño de cercanía que no se escapa a nadie.
Así que no me voy a poner a criticar, sino muy al contrario, me congratula. Entre cosas por ser hijo de esa tierra, por estar siempre en deuda con ella, por ser mi pueblo tan cercano y el recuerdo de mis vivencias tan presentes en cuanto pongo pie en ella. Entiendo que, sin andarse con pejigueras, y en esto y más que nadie los nativos debemos estar a disposición y prestos a arrimar el hombro para lo que sea menester.
Solo una advertencia, y que no tiene que ver siquiera si se logra o se falla en la intentona, que a lo mejor hay que intentarlo muchas veces y lo que ahora se inicia lo culminan otros. Eso no importa. Pero una cosa sí. Que no sea un anuncio y en anuncio se quede. Que se pongan a trabajar de inmediato, que se prepare con todo esmero cuidado y tesón la candidatura. Que sea de verdad y de verdad vaya la cosa. Y que sea bien visible y palpable. Si así lo vemos y así se percibe, se gane o no se consiga, habrá merecido la pena y no tendrá porque haber reproche. Pero si nos venden un spot publicitario y luego se solventa con dos de pipas, eso será para tomárselo a mal y a mal nos lo tomaremos. Pero hoy ahí estamos. ¡Por Sigüenza!