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El nuevo foco de la discordia

Sara Gómez Armas (EFE)
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Eviatar se ha convertido en el epicentro de la tensión después de que cientos de colonos israelíes hayan levantado un asentamiento ilegal

Los palestinos han llevado a cabo protestas y movilizaciones para exigir la salida de los hebreos. - Foto: MOHAMAD TOROKMAN

Ataviada con su mejor vestido de ganchillo rosa, Shalon celebra su octavo cumpleaños en el barracón convertido en su nuevo hogar familiar, decorado con globos de colores, en el asentamiento ilegal de Eviatar, en la Cisjordania ocupada, mientras respira el humo denso y asfixiante de neumáticos ardiendo desde la cercana aldea de Beita, donde sus vecinos palestinos protestan así por su presencia.

El rápido levantamiento de ese asentamiento, irregular por la ley israelí, ha provocado una ola de protestas en Beita, con un saldo de cinco manifestantes muertos en menos de un mes, una tensa situación que ha forzado al nuevo Gobierno hebreo a negociar la evacuación temporal de los colonos.

«Hemos accedido a irnos solo porque es algo temporal. Queremos asegurarnos de que en el futuro podremos regresar de manera permanente a este bonito lugar que hemos construido de la nada», cuenta Ayelet Schlissel sobre Eviatar, un asentamiento levantado sobre el terreno árido y polvoriento de una colina y que recibe ese nombre en honor a Eviatar Borovsky, un colono asesinado por un palestino en 2013.

La instalación de las viviendas comenzó el pasado mes de mayo.La instalación de las viviendas comenzó el pasado mes de mayo. - Foto: AMIR COHENLos israelíes afirman que han llegado a un acuerdo verbal con el nuevo Ejecutivo de Tel Aviv, liderado por el ultranacionalista religioso y ex líder colono Naftali Benet, para abandonar el lugar hasta que definan el estatus legal de este pedazo de tierra, que es territorio palestino ocupado desde 1967.

Pero los residentes de Eviatar confían en que, antes o después, Israel se adueñe del terreno, bien declarándolo tierra estatal, por motivos de seguridad o regularizándolo en su actual legislación, en contra de la posición de la comunidad internacional que rechaza las colonias.

Con una lista de espera de 70 familias, varios cientos de personas ya viven allí tras instalarse en mayo en esas tierras que históricamente han pertenecido a las aldeas palestinas de Beita, Kablan y Yitma -cerca de la ciudad de Nablus-, y enseguida construyeron medio centenar de estructuras que alojan a 53 familias y más de 100 adolescentes en ese asentamiento, todavía ilegal bajo la ley israelí, aunque cuentan con tropas del Ejército desplegadas en las inmediaciones que les protegen de los ataques árabes.

Las Fuerzas de Seguridad judías se han trasladado a la localidad, situada en la Cisjordania ocupada, para velar por la seguridad de sus ciudadanos. Las Fuerzas de Seguridad judías se han trasladado a la localidad, situada en la Cisjordania ocupada, para velar por la seguridad de sus ciudadanos. - Foto: ABIR SULTANAyelet se ha mudado con su marido y cinco hijas a uno de esos barracones de 22 metros cuadrados de Eviatar, en vez de quedarse en su casa de dos plantas y 180 metros cuadrados en Ariel, otro asentamiento en la Cisjordania ocupada, área que los colonos llaman con el término bíblico de Judea y Samara y que consideran dominios ancestrales del pueblo judío que deben reconquistar.

«Es lo correcto», insiste Ayelet, aunque admite que no es agradable soportar «los ataques» de los vecinos palestinos de Beita, que han reaccionado con enfado, animadversión y violencia a esta nueva invasión de su territorio, aunque desde hace años el Ejército hebreo no les dejaba atravesar esas tierras alegando «razones de seguridad».

Los palestinos han arrojado piedras a las tropas y quemado franjas de tierra, mientras que los militares desplegados en la zona han respondido con municiones antidisturbios y balas reales en varios choques ocurridos en las últimas semanas, que se han cobrado la vida de cinco musulmanes, incluidos dos adolescentes de 15 y 16 años, víctimas que han despedido en vigilias con antorchas que derivaron en nuevas protestas. Además, un centenar de palestinos fueron heridos por munición real, según la ONU.

Los palestinos han llevado a cabo protestas y movilizaciones para exigir la salida de los hebreos. Los palestinos han llevado a cabo protestas y movilizaciones para exigir la salida de los hebreos. - Foto: MOHAMAD TOROKMANAnte la creciente tensión en torno a Eviatar, Tel Aviv se ha visto obligado a negociar la salida de los colonos -aunque permanecerá una base militar con bandera israelí-, lo que ha supuesto el primer reto relacionado con la ocupación para el nuevo Ejecutivo, que aglutina ocho partidos de todas las ideologías que, sobre la cuestión palestina, navegan desde la anexión hasta la solución pacífica de los dos Estados.

«Todo Gobierno israelí debe ser sionista y todo Gobierno sionista debe entender que debemos construir en tierra judía», asegura Amichi Ben David, de 27 años, líder del asentamiento que ha negociado con las autoridades.

De momento regresará a su casa de Hebrón, también sobre suelo palestino ocupado, tranquilo con lo que considera una victoria del movimiento colono. «Para nosotros lo importante es estar aquí como judíos. Aunque tengamos que irnos temporalmente se queda el Ejército», insiste.

El acuerdo con el Ejecutivo de Benet, según David, contempla que en cuanto se resuelva el estatus de la tierra, los colonos regresarán para instalar una yeshiva, una escuela religiosa judía, con unas pocas familias y decenas de estudiantes, un primer paso habitual antes instalar colonias israelíes permanentes.