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Manos al volante

Manu Reina
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Un equipo compuesto por 12 alumnos y tres docentes del IES Pedro Mercedes trabaja para dar vida a un vehículo eléctrico desde cero y con un peso inferior a los 140 kilos -con el piloto incluido- para competir en el 'Euskalec 2022'

Manos al volante - Foto: Reyes Martínez

Las manos al volante. Pero no a uno tradicional, sino a uno muy especial y de elaboración propia. Un equipo formado por 12 alumnos y tres docentes del IES Pedro Mercedes se encuentra inmerso en un ambicioso y bonito proyecto para dar vida a un coche eléctrico partiendo desde cero. El objetivo no es otro que participar en el Campeonato Nacional de Vehículos Eléctricos 'Euskelec 2022', que se celebrará a finales de mayo en el País Vasco y reunirá a una treintena de participantes del panorama nacional, además de uno de origen francés. Por lo tanto, la expectación es máxima y estos representantes del centro educativo conquense van a por todas. 

Hasta esa fecha, estos valientes trabajarán para tener el mejor vehículo, especialmente uno que tenga el menor peso posible para minimizar así el gasto de la batería. Tampoco puede superar los 140 kilos con el piloto incluido, a partir de una base común que los organizadores ofrecen para que no haya grandes diferencias entre los participantes. Gracias a una subvención de la Junta con un valor de 8.000 euros pudieron inscribirse en el campeonato y recibir por parte de la organización un motor, un controlador de motor y una batería. Unas piezas que ya han llegado al IES Pedro Mercedes, con un poco de retraso en los plazos previstos, pero todavía a tiempo para que estos chicos alcancen su objetivo. 

Durante estos últimos meses no han dejado de trabajar, ya que en este tiempo han elaborado un modelo a escala pequeña del futuro vehículo, además de distribuir las funciones y las tareas de cada uno de los componentes del equipo. «Todos estamos ilusionados con el proyecto y muy comprometidos para que salga bien», asegura uno de los tutores, Juan Antonio Villaseñor, que además es uno de los impulsores de esta iniciativa tras viajar por voluntad propia hasta el País Vasco para conocer con detalle este campeonato y las singularidades del mismo. Tanto él como sus compañeros han impregnado el colegio de ambición y han dado alas al emprendimiento. 

Manos al volanteManos al volante - Foto: Reyes MartínezLos alumnos que participan en la elaboración del vehículo eléctrico cursan diferentes estudios en el centro. Unos forman parte del grupo de primero de FP Básica; otros son de primero y segundo del grado medio de Electromecánica de Vehículos; y otros cursan el ciclo de técnico superior de Automoción. Como tienen los chavales tienen sus respectivas clases, aprovechan los recreos y algunas tardes para avanzar en su cometido grupal. Si bien, «todos son conscientes de que al fin y al cabo lo más importante es aprobar todas las asignaturas, por lo que no descuidan sus estudios». Aunque no cabe duda de que la construcción de un coche eléctrico permite al alumnado «ver y conocer cómo funcionan los coches eléctricos, cómo crear un chasis o saber el funcionamiento de las baterías, entre otras cosas», por lo que «el aprendizaje que tendrán será muy valioso», destaca Villaseñor.

Este equipo, que recibe el nombre de IES Pedro Mercedes Euskelec Cuenca, tiene que tener el vehículo listo para la primera semana de mayo, ya que será en esa fecha cuando se realice el período de verificaciones de coches en el País Vasco. A partir de ahí, los conquenses tendrán varias semanas para mejorar algún aspecto del vehículo o modificar todo aquello que la organización precise después del examen verificador. Cualquier defecto o error podrá ser subsanado en estas semanas antes del inicio de la competición. Una cita que tiene dos partes. La primera -la que están viviendo ahora- es el período de construcción de un coche eléctrico partiendo desde cero. Un proceso que conlleva los retos de trabajar en común, crear y dar difusión al equipo, establecer la hoja de ruta de actuaciones, repartir funciones y encontrar patrocinadores. Con especial énfasis en el último reto. «Al fin y al cabo necesitamos financiación para viajar al País Vasco hasta en dos ocasiones y para permanecer allí durante dos fines de semana», explica Villaseñor. La subvención que recibieron les permite tener la inscripción y las piezas para dar forma al vehículo, pero no es suficiente para costearse el desplazamiento y la estancia. El equipo busca patrocinador que quiera unirse a la causa. Ahí queda el llamamiento.

La competición continúa con una segunda parte que será cuando todos los participantes pondrán sus vehículos en liza en distintas pruebas, como aceleración, frenada o eslalon. La más importante será la de resistencia que ganará aquel coche que consiga dar más vueltas al circuito en un período de 60 minutos. De ahí la importancia de «saber sacar el máximo rendimiento a la batería», incide el tutor. 

Manos al volanteManos al volante - Foto: Reyes MartínezPara sacar la mayor rentabilidad al coche este equipo ya ha elegido a su primer piloto y a otro suplente, que son los que menos envergadura y peso tienen. Con todo ello intentarán convencer al jurado experto, en la fase técnica y creativa, que valorará el diseño, la innovación y la comunicación, y, en la fase dinámica, que evaluará las prestaciones, características y diseño del coche.

opciones de ganar. El IES Pedro Mercedes está concienciado de que pueden dar la campanada y ganar. No existe un premio final como tal «pero sí la satisfacción personal de haberlo dado todo en equipo y de ser los mejores», apunta Villaseñor, que inspira a sus alumnos a aprender bajo un entorno de alegría, emoción, adrenalina y ambición. Está claro que es un aprendizaje y también «una experiencia bastante bonita que estamos abordando todos con muchísimas ganas», reconoce el alumno Isaac Cantero. Por su parte, Daniel Martínez incide en que se trata de un proyecto «muy ambicioso en el sentido de que tratamos la electricidad y de cómo podemos fabricar un coche». Ambos están cursando el grado superior de Automoción, igual que David Saiz, que subraya que «esta competición nos puede abrir muchas puertas en el futuro laboral además de ser muy importante para afianzar los conocimientos que tenemos». El propio Saiz ensalza que «es una enseñanza suplementaria que nos puede venir bastante bien». 

Las ganas por dar vida a un coche eléctrico son «indescriptibles», como los propios alumnos repiten una y otra vez. Aunque todos son conscientes de que ese es el principal objetivo de esta competición académica donde cada uno puede potenciar el trabajo en equipo y aprender a través de experiencias reales. Este colegio ya cuenta con un coche eléctrico a grande escala como modelo, creado hace algunos años, por lo que no existen dudas de que este nuevo equipo será capaz de crear otro, con materiales mucho más sofisticados. Sólo queda trabajar y esperar a ver cuales son los resultados, aunque el hecho de participar ya les convierte en ganadores. 

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Manos al volante - Foto: Reyes Martínez