scorecardresearch

Al borde del colapso energético

Agencias
-

El incremento del precio del gas y la falta de abastecimiento en las gasolineras abocan al país a una crisis que pone en apuros al Gobierno

Al borde del colapso energético - Foto: ANDY RAIN ANDY RAIN

La crisis energética está golpeando con fuerza a toda Europa, pero la situación es verdaderamente crítica en el caso del Reino Unido, donde la alarma se ha desatado en los últimos días ante el preocupante desabastecimiento en las gasolineras por la escasez de camioneros, mientras el incremento global del precio del gas amenaza con llevar a la quiebra a decenas de empresas en lo que muchos ya llaman el nuevo invierno del descontento

En concreto, nueve firmas han colapsado desde que empezó el año, un período en el que el gas se ha encarecido un 250 por ciento. Algunas de ellas eran modestas distribuidoras con apenas unos pocos miles de clientes, pero en total 1,9 millones de consumidores han visto como su compañía energética dejaba de operar desde enero.

El problema radica en que las eléctricas no pueden trasladar a los consumidores toda la subida de los precios mayoristas, ya que se encuentran relativamente protegidos frente a una escalada mundial de los precios, pues el Gobierno conservador de la ex primera ministra Theresa May introdujo en 2019 un techo máximo en el coste energético en la tarifa estándar.

El regulador público del sector (Ofgem) estipula dos veces al año (abril y octubre) ese límite máximo, que esta temporada de otoño-invierno se situará 1.495 euros, un 22 por ciento más respecto año pasado, aunque muy lejos del incremento de los costes mayoristas.

Ahora, el sector exige al Gobierno medidas de emergencia y un plan para continuar dando servicio a los clientes. No obstante, el Ejecutivo asegura que no tiene planes para ampliar el techo de gasto, y la industria advierte de que bajo esas condiciones solo una decena de eléctricas podrían quedar en pie a final de año.

Pero el pánico también se ha extendido en los últimos días en el territorio británico por el desabastecimiento en las gasolineras, ante el cierre de algunas estaciones y la aparición de colas de espera en otras, para lo que el Ejecutivo no descarta recurrir al Ejército o relajar los visados para transportistas comunitarios.

La alarma se desató el pasado jueves, cuando la petrolera BP anunció la clausura temporal de «algunos» establecimientos ante las dificultades para completar las entregas de gasolina y diésel por la falta de conductores. Y es que, a diferencia de la penuria de gas que sufre la nación -derivada de los altos precios-, el problema con la gasolina se debe exclusivamente a la escasez de camioneros.

Ante esta situación, tanto el Gobierno como dueños de las gasolineras llaman a la ciudadanía para que no reposten de emergencia a menos que lo necesiten.

 

El papel del Brexit

A pesar de que el Ejecutivo intenta restar importancia al impacto del Brexit, son muchos los que vinculan el divorcio con la escasez de conductores.

La Asociación de Transportistas por Carretera (RHA) no oculta la influencia de la salida del país de la UE. Según Rod McKenzie, portavoz de la asociación, la entrada definitiva en vigor del Brexit llevó a la pérdida de unos 20.000 conductores comunitarios.