NOTAS AL PIE

Javier D. Bazaga


Falta información

Les confieso que llevo un rato largo pensando en ese asunto de la semana que haya captado su atención para poder poner una ‘Nota al Pie’ y ofrecer ese otro punto de vista que a veces nos cuesta adoptar. Estaba la crisis del campo, con millares de agricultores movilizados en numerosas provincias y la respuesta del Gobierno, con un paquete de ‘medidas urgentes’ para modificar la ley de la cadena alimentaria y prohibir la venta a pérdidas que el sector ha considerado ‘insuficientes’.
También podríamos haber hablado de la escenografía y el exceso de decorado puesto en La Moncloa para recibir al presidente de la Generalitat de Cataluña, Quim Torra, para esa reunión en la mesa de gobiernos con la que se pretende resolver el ‘conflicto político’ en aquella comunidad. Un atrezzo también merecedor de comentario.
O haber hablado del último trasvase del Tajo al Segura aprobado por el Ministerio de Transición Ecológica, que en este caso poca transición parece haber en el tema sino más bien continuidad, o estanqueidad, si me permiten el juego de palabras. Incluso del rechazo definitivo al almacén temporal centralizado de Villar de Cañas, que ha levantado ese supuesto pago de 37 millones de euros a una empresa vinculada a Ignacio López del Hierro, marido de Cospedal.
Pero como les decía más arriba, me ha resultado imposible abstraerme del tema que a todos les ronda la cabeza: el coronavirus. Ya está, estas páginas también se han contagiado. Éstas y las de todos los medios de comunicación de este país que no hacemos otra cosa que hablar del temita. La periodista Luz Sánchez-Mellado lo llamaba ayer el ‘dramavirus’, y justificaba su reflexión en que los periodistas vivimos de las malas noticias. «Nos gusta un drama más que a Medea», decía. Y puede que tenga razón. No hay como una buena tragedia griega para captar la atención del espectador.
Pero aquí se da un paradoja, y es que la falta de buena información está generando este exceso de información inconcreta, que puede derivar en alarma. Una incertidumbre que no nos deja pensar en otra cosa, y nos lleva a no hablar más que de eso. Es normal la alarma que se ha generado entre la población, nos enfrentamos a algo desconocido. Pero aquí todavía falta mucha información. Sabemos que se contagia rápido, pero no ha calado tanto que no es tan letal como una gripe. Falta que nos digan en qué edades es más peligrosa, con qué afecciones... La incertidumbre provoca miedo, y hay sectores tremendamente asustadizos. Que se lo digan a las bolsas europeas.
Y es más que probable que a los contagiados, en cuarentena, o con síntomas, no les haga ni pizca de gracia, pero créanme que la cuenta de redes sociales que se hace pasar por el coronavirus viene a equilibrar con humor la histeria colectiva en la que nos encontramos. Una histeria que debería tener como vacuna más y mejor información.