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Jesús Fuero

TERCERA SALIDA

Jesús Fuero


Nos haremos cachitos

07/03/2022

Mucho bla bla bla sobre multiculturalismo, religiones en libertad, la libertad en el ámbito educativo, y otras obviedades no tan obvias. Pues la libertad escasea, como escasea el debate desinteresado y la confrontación de ideas en el ámbito de lo público y la enseñanza, a no ser que en el debate sea el moderador juez y parte. Por la supuesta libertad de unos se les niega el derecho a otros que, como los católicos o hispanohablantes son mayoría en España. Se ponen trabas a los padres para que sus hijos reciban una enseñanza acorde con su cultura y raíces espirituales en favor del laicismo, menospreciando las raíces de nuestra cultura y fomentando otras que no están dispuestas a entender nuestra idiosincrasia. Tolerancia con los intolerantes. El dialogo islamo-cristiano es algo que se viene haciendo desde hace decenios con avances en un único sentido. La iglesia en España no puede renunciar a la búsqueda de la verdad en el ámbito de lo público, y los fieles no podemos renunciar a compartir las enseñanzas que hemos recibido, y menos aún reducirlas al ámbito de lo privado sin comunicarlas en la plaza pública, es más, sin miedo a contrastarlas con otras creencias religiosas en debate abierto. Debate más necesario que nunca, ya que las circunstancias son nuevas, y la sociedad en que vivimos es más multicultural y multireligiosa cada día. No se deben imponer unas creencias a nadie, pero si argumentar de buena fe, o si se prefiere con buen espíritu, y ayudar a formar con ánimo crítico a los pocos que aún se interesan por estos asuntos tan arraigados en la historia de las diferentes sociedades en las que ha enraizado el fenómeno religioso. España, por ejemplo, se engrandeció cuando pretendió extender la fe, el cristianismo que en diverso modo vivieron sus reyes, y no menos han hecho y hacen los seguidores de Mahoma, o los que persiguen toda religión en algunos países comunistas, que me atrevo a llamar ateos o agnósticos negacionistas. Ciertamente y a pesar de que la mayoría de los medios distorsiona su mensaje, el Papa actual pide a sus fieles, que ante la persecución se muestren «dialogantes, escuchen, propongan, justifiquen, persuadan…» Él no quiere fanáticos ni sectarios, y como buen jesuita nos quiere preparados, formados e informados, y ese es el quid que se quiere eliminar en las competencias de la religión en las escuelas públicas para promover una sociedad cada vez más laica, en que los partidos de gobierno quieren imponer sus tesis o la de los pitos y vaginas. En otros países la religión oficial no es sometida a ningún escrutinio interreligioso. En escuelas de países en que impera la Sariá, como Irán, curiosamente se subvenciona a partidos extremistas (España), que atentan contra la tradición del país que dicen representar. Los que cobran solo tienen fe en el dinero.
El debate esencial se ha eliminado, y las nuevas masas cretinizadas al no distinguir los rasgos esenciales de la dimensión humana son más manipulables ahora que la desinformación campa a sus anchas, porque casi nadie la contrasta. La propaganda institucional y otra muy subvencionada por grupos de desinformación e intoxicación tiene muchos voceros. Y se prostituyen instituciones y se prohíben los contenidos didácticos que no sigan las normas que los trepas defienden en su propio provecho. Si renunciamos a la historia que nos ha hecho grandes y ha sido refrendada por nuestra fe en Dios y nosotros mal vamos. Nos haremos cachitos.