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La crisis energética hace mella en todos los bolsillos

Manu Reina
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Los hogares, las instituciones públicas y los negocios de la capital buscan alternativas para hacer frente a las facturas

La crisis energética hace mella en todos los bolsillos - Foto: Reyes Martínez

Para llevarse las manos a la cabeza. Y con razón. El precio de las facturas por el uso de energía en los hogares españoles se ha disparado por completo. Aunque no es un problema de ahora, sino que hace tiempo que los recargos tienen en jaque la economía de las familias, pero también de los negocios y las instituciones. La electricidad y el gas tienen un precio desorbitado y, por ello, las cuentas son más difíciles de cuadrar. Hasta tal punto de que las personas racionalizan su uso como nunca antes con tal de no llevarse un susto cuando llegan las facturas.

El coste de la luz, por ejemplo, no ha dejado de pulverizar récord tras otro hasta llegar a máximos históricos en varias ocasiones durante marzo. El aumento de la demanda de los consumidores, el coste de las emisiones por dióxido de carbono, la contribución de las renovables en el precio final y el conflicto bélico entre Ucrania y Rusia son algunos de los factores que influyen en la descontrolada subida de los costes de las energías. En este sentido, el aumento exponencial que ha sufrido la electricidad ha hecho que cada vez sean más las personas que tratan de buscar alternativas más económicas o métodos tradicionales que les permitan conseguir un ahorro en la factura de la luz o gas a final de mes. Así, las comunidades de vecinos intentan minimizar los gastos. Usar menos horas la calefacción se ha convertido en el método más elegido ya que ofrece un buen resultado, aunque uno tiene que abrigarse un poco más de lo normal.

La administración de fincas Llavelia trata de buscar soluciones para sus clientes. «Hemos hablado con las compañías previsorias para hacer una estimación de cuanto es el coste, pero nadie pone el precio fijo», aseguran desde la administración de fincas. Si bien, esta entidad conquense ha avisado a las comunidades de los vecinos para concienciar de la importancia de «reducir el tiempo de consumo para no llevarnos sorpresas». 

La crisis energética hace mella en todos los bolsillosLa crisis energética hace mella en todos los bolsillos - Foto: Reyes MartínezCabe destacar que el precio del gas «es cinco veces más caro que el pasado año» y el coste del gasóleo, otra de las energías útil para calefacción, «es un 40% más caro que antes», asegura Llavelia. Estos parámetros hacen que las facturas que llegan ahora a las comunidades de vecinos se hayan «disparado». En este sentido, esta entidad revela que hay facturas que alcanzan «hasta los 8.000 euros cuando lo normal es una media de 2.000 euros». 

Pero no sólo es una cuestión que concierne a los hogares y negocios privados, sino también a las instituciones públicas. El Ayuntamiento también se ha unido a la causa con tal de reducir gastos. El concejal de Servicios Públicos, Obras, Medio Ambiente y Movilidad, Adrián Martínez, indica que por normativa de instalación eléctrica «no podemos bajar la calefacción de una franja de grados marcada por reglamento». Si bien, asegura que «tenemos un control exhaustivo para programar el encendido un poco antes de iniciarse la jornada laboral y el apagado poco antes de terminar la misma». 

No obstante, el concejal destaca que «tenemos que planteárnoslo como criterio de sostenibilidad» y no realizar sólo estas acciones de ahorro «en fechas concretas», sino que tiene que ser «durante todo el año». Así pone como ejemplo la sustitución de la iluminaria de la ciudad al pasar de las lámparas de sodio, «cuya eficiencia era cuestionable», a tener ahora iluminación led. Un cambio que supone «un ahorro de medio millón euros al año». Al igual que las placas fotovoltaicas «que hemos puesto en el pabellón San Fernando y en las piscinas del Luis Ocaña para tener nuestra propia energía y no tener que estar pendientes del mercado». Además, el edil de Servicios Públicos, Obras, Medio Ambiente y Movilidad subraya que «tenemos que ser lo más autónomo posible en eficiencia energética y así no tener que depender de terceros». Y, en caso de tener que hacerlo, «que la dependencia sea mínima». 

La crisis energética hace mella en todos los bolsillosLa crisis energética hace mella en todos los bolsillos - Foto: Reyes MartínezOtra de las institución públicas que se ha puesto manos a la obra es la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) mediante un plan de ahorro energético con el objetivo de reducir el consumo y los costes, dada la escalada de precio de la energía. Y es que como avanzó el vicerrector de Economía y Planificación de la UCLM, Francisco José Sáez, durante los dos primeros meses del año la factura de la luz «se ha incrementado un 125 por ciento respecto al mismo periodo que el año pasado». Respecto al gas, Sáez advirtió que en los dos meses citados el coste de la factura del gas ha ascendido a 624.187 euros, la mitad del total gastado en 2021. «A este ritmo de gasto, la situación es insostenible, por lo que es necesario tomar medidas de ahorro urgentes», asevera Sáez.

La iluminación de zonas comunes del campus universitario conquense se limita a un tercio de su capacidad, al igual que en espacios exteriores. Sólo se salvarán, por ejemplo, los equipos de investigación. Además se pulsa el botón de apagado en la iluminación ornamental. Todo ello con el propósito de hacer frente a los abusos continuos en el consumo energético.

No queda otra que abrocharse el cinturón y pensárselo dos veces cuando uno pone en marcha el radiador, hace uso de la calefacción o mantiene la luz mucho tiempo encendida. Y es que, nunca mejor dicho, todo ello pasa luego factura. 

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