DESDE EL ALTO TAJO

Antonio Herraiz


¿Más o mejor?

06/12/2019

No sé si tiene mucho sentido hablar de Educación. Si atendemos a los que quieren gobernarnos, no interesa un carajo. Apenas escuchamos algo durante la campaña electoral y sigue siendo una cuestión irrelevante en estos días en los que se negocia un nuevo Gobierno. Total, para qué; si sólo estamos ante un ámbito esencial para cualquier sociedad moderna. Pero aquí andamos más ocupados en trifulcas políticas que no van a ningún sitio o si Greta Thunberg llega a Madrid en burro o en tren. Si estuviera en el instituto no tendría ese dilema vital. Pero no perdamos mucho tiempo con un producto mediático que sus padres han convertido en un juguete roto muy bien rentabilizado económicamente.
Greta nunca se ha sometido al examen de PISA, las pruebas que miden las competencias de los alumnos de 15 años en ciencias, matemáticas y comprensión lectora. A ella no le hace falta, pero para el conjunto de los países que integran la OCDE es una herramienta interesante que analiza, compara y, en definitiva, debería suponer un documento que establezca las pautas de mejora. Si nos quedamos con lo último, España tiene mucho margen porque ha sacado la peor nota de los últimos 20 años. No contamos con los datos en lectura, materia en la que se han detectado clamorosos fallos en la aplicación de las pruebas. Podríamos menospreciar el resto del informe como ha hecho el Gobierno y algunas comunidades, jugando a hacer trampas en el solitario. Aunque la organización no es capaz de aclarar y determinar hasta dónde llegan esos errores, los datos son para que nos preocupemos en las dos materias en las que sí nos han evaluado: ciencias y matemáticas. En las dos disciplinas, los españoles están ligeramente por debajo de la media. Muy lejos de países como Finlandia, PISA nos deja a la altura de Lituania.
En demasiadas ocasiones miramos al país nórdico como modelo que ofrece unos resultados excelentes. Puestos a comparar, allí tienen un sistema educativo que permanece en el tiempo y en España cada Gobierno que llega trata de imponer el suyo, lo que provoca que hayamos perdido la cuenta de todas las reformas que han ido desarrollándose. ¿Por qué no un consenso? Por ahí debería ir el debate, aunque sea más un efecto iluso que una opción cercana y real. No hay más que ver la composición del Congreso. Luego habría que analizar también no tanto lo que se invierte -que también- sino cómo se distribuye y ejecuta esa inversión. Hay que pensar en dedicar más recursos pero sobre todo en invertirlos mejor.
Los estudiantes de Castilla-La Mancha han seguido la tendencia a la baja generalizada en toda España. El problema es que aquí partimos de una posición que no es para presumir. Si excluimos a las dos ciudades autónomas, somos sextos por la cola en matemáticas y séptimos por atrás en ciencias. En esta última disciplina superamos la media nacional y en matemáticas no la alcanzamos. En esto de la Educación pasa lo mismo que con la Sanidad: se detectan importantes desigualdades entre regiones. No es lo mismo enfermar en San Sebastián que en Cuenca y no es igual estudiar en Valladolid que hacerlo en Toledo, dos capitales autonómicas cuyos resultados del informe PISA revelan importantes diferencias. ¿Por qué con las mismas reglas de juego se obtienen resultados educativos que en algunos casos equivalen a más de un curso académico? Esto es lo que habría que abordar como cuestión fundamental, aunque no esperen que vaya a ser un tema prioritario. Seguiremos debatiendo cómo viaja Greta a Madrid. ¡Con lo elegante que habría ido la niña sueca en un burro talaverano!