PAISAJES Y PAISAJANES

Antonio Pérez Henares


La muerte naranja y la nueva ‘hazaña’ de Núñez

El peor de los vaticinios se ha cumplido para Ciudadanos en Castilla-La Mancha donde amén  del trascendental hundimiento nacional han pagado en la región lo que a la luz de los resultados de las urnas ha quedado muy claro: sus electores entendieron como una traición el pacto y la entrega de las alcaldías de Guadalajara, Ciudad Real y Albacete al PSOE, otorgándole así el poder absoluto en todos los ámbitos de la Comunidad. El que les dejaran durante dos añitos la vara de alcalde en las dos capitales manchegas se entendió  como lo que es: limosna y sumisión. Girauta, como máximo responsable no se ha librado de la quema y ha acompañado a Rivera en su abandono de la política.
Pero ¿dónde han ido a parar sus votos? Pues en buena parte a Vox y los demás al PP, aunque estos han perdido también parte de los suyos en beneficio de los de Abascal. Y ello les ha supuesto conseguir el mayor beneficio electoral para su partido y dejar tan solo las raspas para el PP. De los cuatro escaños perdidos por Cs, tres se los han apuntado ellos. Uno más en Toledo, el de Albacete y el de Guadalajara, donde además le ha arrebatado la primogenitura de la derecha a los populares en el Congreso.
Porque la nueva hazaña de Núñez, el mejor regalo que pueden soñar sus rivales, ha sido el quedarse con las sobras del hundimiento naranja. Y festejarlo, claro. Su subida en porcentaje ha sido de las más raquíticas del PP en toda España y ha quedado  a la cola en cuanto a aportar aumentos a su partido. Más bien le ha vuelto a dar disgustos y si se leen con detalle los resultados, el presagio es que aún puede ser peor a la próxima. El PP ha sumado tan solo un diputado más, de 6 a 7, en Ciudad  Real y merced a la jugada, esta vez en positivo de Vox en el Senado, presentando tan solo un candidato y dejar dos votos libres, conseguir el empate a dos con el con el PSOE y llevarse cuatro senadores más, uno por provincia excepto en este caso y en negativo en Ciudad Real donde los socialistas atraparon tres.  Por cierto, que en las demás provincias y en el Senado el cabeza de lista del PP fue el más votado en términos absolutos. Un acuerdo mínimo, y también de mínimo raciocinio, hubiera dado a la derecha un total de 15 senadores, en vez de los 9 que ahora tiene y dejado con 5 al PSOE, que ahora cuenta con 11. Vamos, que le hubiera dado el conseguir a nivel nacional, con tan solo ellos, la victoria relativa contra los socialistas. Pero la necedad electoral y táctica de este sector no conoce límites.
El botín conseguido por el PP es bastante exiguo  pero  en clave de futuro aún es peor la perspectiva. Vox ha pasado al PP  en ciudades como Guadalajara y en importantes localidades toledanas como Seseña, Illescas y muchas otras.  Tanto ha sido su avance que si se hiciera una extrapolación del voto a unas elecciones autonómicas, como calculó La Tribuna, nos encontraríamos con un resultado sorprendente. El PP conservaría los 10 diputados regionales que ahora tiene, sin ganar uno siquiera,  pero Vox alcanzaría los 9, a tan solo uno de los azules. El PSOE perdería nada menos que seis, pasando de 19 a 13, y quedando muy lejos de la mayoría y sin posibilidad de completarla pues Ciudadanos se quedaría en ayunas, aunque Podemos volvería a conseguir un asiento.
Son juegos de simulación matemática, pero que cantan que con esta tendencia la suma de PP y Vox arrebataría la comunidad al PSOE por una holgada distancia, pero ¿Quién sería cabeza de esa derecha? Porque el aliento de Vox lo debería tener que estar sintiendo Núñez en la nuca. Y si él no se da por enterado ni aludido, mejor es que sí se lo dé su partido por la cuenta que le tiene.
Estoy seguro que Emiliano García Page ha leído y analizado también con lupa y pueblo a pueblo y calle a calle estos datos. Sabe que no son trasladables y que en la región pesan otras cosas y bastante más a su favor. Pero, sin duda, seguro que ha pensado que deberá de hacer alguna cosa para conseguir como sea que Paco Núñez siga siendo su oponente. Con ello ya tiene buena parte de la batalla ganada aunque seguro que le preocupa, y tiene pinta de no ir a mejor, que haya suma en contra. Que seguramente no sea esa pero que desde luego no va a ser la misma que sacó la vez anterior.
La tormenta y los nubarrones no son culpa suya. No han nacido ni en Toledo, ni salido del Tajo pero le pueden descargar a él en Fuensalida. Los pactos de Sánchez con la extrema izquierda y los que necesita con los separatistas sin abrazos y sordina pero con concesiones que van a estremecer  las conciencias, principios y trágalas socialistas, si es que queda algo de eso al menos entre sus votantes, pueden golpear con fuerza sus posibilidades. Eso y lo que puede suceder con la economía y el paro, que amén de lo que ya asoma puede convertirse en mucho peor con un gobierno de este pelaje. Vamos, que Emiliano, satisfecho de los resultado de la región. No ha pedido si un escaño en el Congreso, manteniendo la totalidad de los conseguidos hace seis meses sabe muy bien que vienen curvas y que lo van a poner, los suyos, o sea, Sánchez en un brete. Va a tener que torear mucho pero puede que llegue el momento que el toreo no valga y que tenga que optar entre pasar de los pellizcos a plantarse con hecho o incurrir en  complicidad con lo que no solo no comparte sino que le repugna. Pongamos que hablo de la unidad de España y de la soberanía del pueblo español. Porque está claro que con quien Sánchez se ha repartido el Gobierno en ello no creen para nada. Y tienen la sartén por el mango para que Pedro siga en su colchón de Moncloa.