100 días luchando contra el virus

J. López
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El conquense Carlos de la Calle cuenta con entereza su particular batalla contra la Covid-19, agradece la profesionalidad de los sanitarios y el apoyo de vecinos, amigos y familiares, y pide a los ciudadanos que «tengan cuidado para no contagiarse»

100 días luchando contra el virus

Carlos de la Calle puede contar que ha vuelto a nacer, tras debatirse entre la vida y la muerte. Fue uno de los primeros pacientes de Castilla-La Mancha a los que se le diagnóstico que estaba infectado por el coronavirus, pero resistió, plantó cara a la Covid-19 y logró superar con fuerza la enfermedad. Ahora, descansando en su casa de Tomelloso, se recupera junto a los suyos, ve la vida de distinta forma y relata, con crudeza y aplomo, los 100  días más comprometidos de su existencia. «La idea, cuando estaba en la UCI y me recuperaba, era que cuando saliera celebraría dos cumpleaños», relata.     
De la Calle nació y creció en el barrio de la Fuente del Oro de la capital conquense, hasta que aprobó las oposiciones de maestro de Primaria y se marchó a Tomelloso. Allí reside junto a su mujer y sus hijos, aunque confiesa que se acuerda de su ciudad natal y siempre que puede regresa para ver a sus familiares o para quedar con sus numerosos amigos. «Sigo manteniendo el contacto con ellos», manifiesta.
Cuenta este profesional de la docencia que todo cambió un buen día de mediados de marzo. «De estar bien de salud, hacer deporte y no tener ninguna patología, a encontrarme mal de un día para otro», dice. El 15 de marzo, recién estrenado el estado de alarma, se sintió indispuesto y acudió al Hospital de Tomelloso creyendo que era un virus pasajero, «una pequeña gripe que se pasaría pronto y punto».
Estuvo ingresado una semana en el centro médico, pero al empeorar su estado de salud le derivaron al Hospital Mancha Centro de Alcázar de San Juan, donde ingresó en la Unidad de Cuidados Intensivos.  «He pasado 80 días en la UCI y 20 en planta. Dos meses sedado, sin enterarme de nada, entubado. Tuve un neumotórax  de hasta 10 centímetros».
De la Calle despierta un jueves 7 de mayo, fecha que difícilmente olvidará. «Estuve más allá que para acá. Muy malo, con cuatro antibióticos diarios, transfusiones de sangre. Lo que me han contado luego, porque yo no me enteraba de nada. Me ponían boca abajo 24 horas y mejoraba un poco la capacidad pulmonar, y luego otras 24 boca arriba», comenta, y afirma que cuando salió de la sedación «fue como volver a nacer».
Eso sí, cree que quienes realmente lo han pasado mal «han sido mi mujer y mis hijos», la familia, a la que los médicos le informaban diariamente de su estado de salud.
No tiene palabras para agradecer la labor de los sanitarios que le atendieron. «Gracias a ellos estoy aquí. Son muy buenos profesionales, especialmente el médico que me estuvo tratando, Antonio Padilla, y una enfermera que le informaba a mi mujer. Todos han hecho lo que han podido y más».
muestras de cariño. Tampoco olvidará las numerosas muestras de cariño de sus vecinos de Tomelloso, que acudieron a recibirle con aplausos cuando una ambulancia le llevaba de regreso hasta su domicilio. Además, familiares y amigos de Cuenca han estado continuamente mandándole mensajes de ánimo. Tanto es así que cuando pudo hacer uso de su móvil se encontró con que tenía más de 10.000 mensajes de Whatsapp. No puede evitar emocionarse mientras cuenta que «sabía que conocía a gente, pero no tanta que iba a apoyarme».
No obstante, y a pesar de que se encuentra fuera de peligro, alza la voz para decirles a los ciudadanos que «deben tener cuidado para no contagiarse. Hay que tomar las medidas oportunas. El virus no se ha ido. Hay gente que se lo está tomando a broma y esto es bastante serio. Que mi experiencia sirva para que la gente tome conciencia».
Ahora, espera recuperarse cuanto antes y volver a ejercer su profesión en el colegio Virgen de las Viñas. «He aprendido que la vida hay que vivirla día a día. Estás bien un día y al otro no sabes cómo vas a estar».