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«Lo más importante en el arte es la emoción»

V.M.
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El artista plástico conquense José María Yturralde adelanta que « 'Aspidiske', la obra que presentaré en la Casa Zavala, es quizás una síntesis de todo lo que hago»

El artista plástico conquense José María Yturralde. - Foto: J.M.Y.

José María Yturralde (Cuenca, 1942), cursó estudios de Bellas Artes en la Escuela Superior de Valencia, ciudad donde reside actualmente y en la que ha llevado a cabo una dilatada trayectoria docente como catedrático en la Universidad Politécnica. El artista plástico conquense viajó desde los años 70 por numerosos países, desde Estados Unidos a Francia, Rusia, Italia, Japón o México desarrollando un arte innovador, donde establece conexiones con el mundo científico, no en vano es uno de los máximos representantes del arte cinético, al que corresponden sus famosas Estructuras voladoras. El Ministerio de Cultura le concedió en 2020 el Premio Nacional de Artes Plásticas por el alto nivel de experimentalidad de su obra. Está casado, tiene dos hijos y varios nietos y, tras la jubilación, dedica buena parte de su tiempo a desarrollar su faceta creativa en el estudio que posee en Alboraya.

¿Qué supone para usted formar parte de los actos culturales programados en la capital conquense con motivo de la conmemoración del 25 aniversario de la Declaración de la Ciudad como Patrimonio de la Humanidad?

Es todo un privilegio, porque Cuenca es una ciudad a la que amo profundamente, un lugar donde he aprendido muchísimo y que ha sido fundamental en mi trayectoria artística, no sólo aquella época vinculada al Museo situado junto a las Casas Colgadas, donde trabajé junto a Zóbel o Torner; previamente llegué a conocer, a través de mi familia, a Antonio Saura y siendo pequeño solía tener acceso a su estudio, realmente ha sido un lujo compartir el tiempo con estos grandes artistas, que han sido mis grandes maestros. Además, aunque marché muy joven a Navarra con mi familia, nunca he dejado de volver a Cuenca todos los veranos... es una ciudad que es pura magia.

¿Cómo recuerda aquella etapa como conservador adjunto en el Museo de Arte Abstracto de Cuenca?

Fue absolutamente fundamental para mi formación. Como te decía la relación con esos grandes artistas, el absorber sus conocimientos y experiencias o estar en permanente contacto directo con auténticas obras maestras fue algo esencial en mi formación.

Es usted uno de los máximos representantes en nuestro país del arte cinético, ¿cuáles son las conexiones entre este género y el ámbito científico?

Desde muy joven me interesó mucho la relación arte-ciencia y aquel espíritu de grandes artistas del Renacimiento que tenían mucho que ver con la geometría y las matemáticas, eso me llevo a EEUU, concretamente al MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts, donde fue becado por la Fundación Juan March en el año 1974), uno de los centros más importantes del mundo en cuando a ciencia se refiere, pero que considera el arte como algo básico para la formación total del ser humano, de hecho mantienen varios centros que tienen que ver directamente con el humanismo y con el arte en sí. 

Esta tendencia artística se remonta a principios del pasado siglo con los futuristas y artistas de la talla de Marcel Duchamp, ¿estarían entre sus principales influencias?

Me interesa absolutamente toda la historia del arte, todas las tendencias y corrientes, aunque yo he fluido en aquellas que tienen que ver más con sistemas o sistemáticas más razonables, no sólo con la inmediatez artística del interior de uno mismo expresada sin pensar, me interesa también mucho el pensamiento y la racionalización del proceso creativo, hasta llegar a ese punto en el cual ya el arte se convierte en un milagro, algo que ni la ciencia, ni nada es capaz de desentrañar o explicar. En ese sentido me interesa también mucho la magia, porque la pasión artística es fundamental, los aspectos científicos no me impiden entender que lo más importante en el arte es la emoción.

¿Ha perseguido como aquellas vanguardias del siglo XX romper con ciertos códigos artísticos y estéticos imperantes?  

Más que romper yo diría evolucionar, porque todo  cambia y siempre te vas apoyando en los conocimientos y sabiduría anteriores, yo no reniego de nada, simplemente trato de ir más allá, por ejemplo la idea renacentista del espacio era una especie de ámbito teatral, donde se iban colocando los objetos más o menos de forma ordenada, mientras que hoy en día la idea del espacio es más multidimensional,  es bastante más compleja. Yo he querido responder a todas esas ideas y proyectarlas en las obras que he producido, así del mismo modo que durante el Renacimiento se inventó la perspectiva cónica, a mí me interesó seguir adelante y llegar a alcanzar esas perspectivas multidimensionales.

La obra que presentará próximamente en la Casa Zavala,  que podrá verse desde el 27 de diciembre hasta el 31 de enero, ¿entronca con sus célebres estructuras voladoras? 

Todo lo que hago tiene que ver con mi concepción del arte, lo que pasa es que concretamente esta obra es un cuadro plano, tiene unas características muy específicas, no es exactamente todo lo que he venido realizando, aunque sí es quizás una síntesis de todo lo que hago. Se llama Aspidiske, que es el nombre de una estrella gigantesca que está a 800 años luz de la Tierra, y persigue abrirnos a la idea de lo que es la distancia, los límites, la relación espacio-tiempo, el misterio de la profundidad inmensa  del Universo que se expande constantemente o sobre las geometrías circulares que utilizan los planetas, las galaxias... es decir intenta interrogarnos acerca de cuál es el puesto del ser humano en el cosmos, ideas y conceptos que me vienen  e intento expresar a través de la pintura. 

Últimamente ha profundizado tanto en la teoría como en la práctica en el estudio del color y su influencia directa sobre las emociones básicas del ser humano, ¿cómo llegan a impactar en su ánimo? 

El color ha sido esencial en la evolución de nuestra especie y nos sirvió constantemente para estar en el mundo que nos rodea, para protegernos, para defendernos, para comer e incluso para socializarnos, digamos que es una fuente de emociones constante, algo que se estudia a través de la psicología de la percepción y del color, y nos sirve en ámbitos tan dispares como puede ser la identificación de unas señales de tráfico e incluso para el amor… forma parte de nuestras vidas, es un elemento básico en ellas.

Aprovechando este regreso a Cuenca, ¿tiene previsto llevar a cabo algún curso o seminario en su ciudad natal? 

Aunque no hay nada cerrado es posible, estaría más que dispuesto a compartir conceptos y experiencias con gente interesada en el mundo del arte. Yo participe muy activamente en la creación y desarrollo del proyecto de la Facultad de Bellas Artes de Cuenca, aunque no es el que finalmente se llevó a cabo por cambios habidos en el Gobierno de entonces; en cualquier caso estuve trabajando con el rector de aquella época, Isidro Ramos, que fue quien puso en marcha la Universidad de Castilla La Mancha (actualmente es rector honorario de la misma) y viajaba mucho a Cuenca para activar la Escuela. Estuve también aquí en el año 2009 con motivo del 25 aniversario de la muerte de Fernando Zóbel, junto con Gustavo Torner y la pintora sevillana Carmen Laffón, para pronunciar una conferencia sobre su figura, pero nunca he podido hacer una exposición individual en la ciudad, de alguna manera la presentación de esta gran obra es una síntesis de todo lo que sé y la concibo como una exposición en sí misma, aunque tengo previsto realizar otra en el Museo de Arte Abstracto de Cuenca para el año 2023, a través de la Fundación Juan March, incluso antes podría hacer alguna cosa más.

Finalmente, ¿podría adelantarnos otros proyectos a corto y medio plazo?

Bien, como suele decirse yo no paro. Tras clausurar recientemente una exposición en Mallorca, actualmente tengo otra muestra individual muy extensa sobre mi obra en Madrid y otra en la ciudad de Marbella, además participó regularmente en diversas ferias internacionales. Debo confesar que esta actividad para la programación cultural en Cuenca me ha pillado en un momento delicado, porque estoy mudándome a un estudio más amplio y llevo meses de obras para acondicionar esa nueva sala en Alboraya.