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Editorial

El concierto político se dará en otoño desde el centro del escenario

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El Gobierno no puede olvidar que la crisis, las restricciones en el uso de la energía y la inflación afecta a toda la ciudadanía, lleve corbata o no la lleve

Con el Debate sobre el estado de la Nación resuelto con holgura y haber conseguido que la restricción al uso del gas se quede en el 7% –y no en el 15% como exigía Bruselas–, el Gobierno de España, y sobre todo Pedro Sánchez, se pudo permitir hacer el pasado viernes un balance satisfactorio de un curso político que nos ha tenido a buena parte de la ciudadanía en vilo. Un curso convulso, incierto y agitado en lo social y en lo económico. Pueden irse de vacaciones con cierta tranquilidad, aún incluso con el regusto amargo que les dejó la mayoría absoluta del PP en Andalucía, y la losa que tendrán que cargar con la ratificación de la condena por el caso de los ERE en aquella comunidad a los expresidentes José Antonio Griñán y Manuel Chaves. Con eso y con todo, desde La Moncloa creen que han recuperado la iniciativa y pueden dedicar el verano a afinar los violines –mejor eso que afilando los cuchillos–, para la música que van a tener que interpretar el próximo otoño. En el mismo empeño se encuentra el PP, que ha decidido salir a la calle para ganarle la partida a Pedro Sánchez, conscientes, como alguien ya ha sugerido, de que los candidatos socialistas en municipios y autonomías cuentan con una mejor valoración de la que tiene su presidente.

Tras este curso, el horizonte se sitúa, en lo político, en las elecciones municipales y autonómicas de mayo de 2023 y las generales de diciembre del mismo año. Ahí están ahora los partidos. El PSOE confiando en mantener la coalición con UP hasta entonces, a pesar de todas las desavenencias surgidas en este tiempo por las políticas desarrolladas desde el Ejecutivo como, por ejemplo, el incremento en el gasto en defensa o el envío de armas a Ucrania, o los roces para poder aprobar los distintos paquetes de medidas sociales para las clases medias y colectivos vulnerables, más afectados por la crisis derivada de la guerra. La seguridad que mostró ayer el presidente al afirmar que sería así la vimos en esa comparecencia en la que puso nombre y apellidos a quien iban dirigidos esos impuestos a la banca y las energéticas, rematado con el ya habitual "si les molesta es que vamos por el buen camino".

Con Cs intentando resucitar, Vox de capa caída, y la izquierda buscando su identidad entre una ensalada de siglas con las que tratar de 'Sumar' votos, el concierto lo darán a partir de septiembre el PSOE y el PP desde el centro del escenario. Tampoco se descarta que Sánchez tire de nuevo de su 'Manual de resistencia' y, tras los cambios en la Dirección del PSOE, haga crisis de gobierno en el Ejecutivo ya a partir de mayo. ¿Podría ser antes?

Pero el Gobierno no puede olvidar que la crisis, las restricciones en el uso de la energía como el gas, la inflación por encima de los dos dígitos demasiado tiempo, y lo que nos espera a la vuelta del verano, afecta a toda la ciudadanía. Voten lo que voten. Lleven corbata o no la lleven. Y es ahí donde se verá si las orquestas han hecho los deberes y están bien afinadas.