NUEVO SURCO

Javier López


Lo de Paco Núñez

Anda Paco Núñez, con más de un año desde que preside el PP en Castilla-La Mancha, buscando su tono y su sitio, deambulando por el terruño en busca de una lanzadera que le saque de esa sensación generalizada de que lo tiene muy complicado, sensación que cunde también entre los suyos, esos cuadros medios a los que no se les ve muy entusiasmados ni dispuestos a mover las alas de la gaviota en los mítines ni hacer proselitismo en hora de vacas flacas. El batacazo en las pasadas elecciones autonómicas fue mayúsculos y el de Almansa ha salvado los muebles de su despacho por la cortedad de su mandato, casi recién estrenado en aquel momento, y porque a estas alturas abrir el melón de buscarle relevo traería como resultado ser peor el incierto remedio que la dolencia de los pésimos resultados. Y bastante problemas tiene el PP en toda España para abrir también un frente castellano-manchego.
Anda ahora Paco Núñez buscando una reunión con Emiliano García-Page para hablar de los grandes asuntos de la región, desde el IBI hasta el agua, pero le quiere sacar punta al encuentro trasvasando a la cita las aguas del sanchismo, tan problemáticas como oportunas para que una oposición regional abrasada por el predominio absoluto del emilianismo marque perfil delimitando algún territorio. Propone Núñez que los diputados castellano-manchegos del PSOE busquen su hecho diferencial en el Congreso, -ya lo dijo en la hora de la investidura de Pedro Sánchez-, como si la cámara de la Carrera de San Jerónimo fuera caja de resonancia de las cuitas regionales y no la gran casa de la soberanía nacional, por más cierto que sea que los independentistas la utilicen y la manoseen para lo suyo.
Tiene Paco Núñez la obligación imperiosa de marcar posición, darse a conocer en nuestros pueblos y rincones donde aún no resuena su nombre,  y dejar de ser el sucesor de María Dolores Cospedal, cuya sombra sigue siendo muy alargada. Tiene también una cierta necesidad de tener algo de relevancia a nivel nacional pero no le queda otra que ser fiel a la línea marcada desde Génova que para eso Pablo Casado le sigue acogiendo en su seno sin haber sido , como es sabido, el candidato preferido por la cúpula madrileña. La misión es complicada teniendo en cuenta que Emiliano García-Page va creando su nicho propio, en el maremágnum sanchista, apegado al PSOE de las viejas esencias que aparece ahora tan desdibujado con Pedro Sánchez, y es complicada también, esa misión, porque siempre tendrá presente la comparación con su antecesora que inevitablemente le sacaba una distancia sideral en  influencia y proyección a nivel nacional donde llevaba las riendas en la séptima planta de la calle Génova.
Sin embargo, el principal escollo para Paco Núñez, cuando ha superado ya con creces el primer año de mandato y las urnas le han dado un revolcón de primer orden, es su rival aquí, Emiliano García-Page, que se ha pegado al terreno y le tiene tomada la medida a la tierra, marcando perfil propio en el conjunto del PSOE, y haciendo un ejercicio efectivo de transversalidad que le ha permitido,  al menos por el momento, dibujar una línea de voto que va de derecha a izquierda en una región esencialmente conservadora.
En medio de este panorama, Paco Núñez se agarra a su Almansa albaceteña y  los logros electorales allí conseguidos, y así llegó a las primarias de su partido con toda su juventud pero con hechuras de político añejo subido en coche con los cristales tintados. Había otra alternativa, pero al final las bases eligieron la señalada por la dirección saliente. Ahora un PP sin grandes entusiasmos podría afrontar sus congresos provinciales en busca de algún producto tonificante que le saque algo de chispa ante la poderosa maquinaria del PSOE de Page. El escepticismo cunde en la casa de la gaviota y ocupa la anchura castellano-manchega en las sedes municipales del PP. La tropa de infantería está poco movilizada y seducida por Vox que ve en nuestra región un territorio propicio para engordar la bolsa de votos, con tanto toro y tanta caza. Parte de ese ruedo lo ocupa aquí, desde casi siempre, la transversalidad del PSOE ‘made in CLM’, que además pacta con Ciudadanos, y este, en el fondo, es el gran problema de un Paco Núñez empeñado en que se puede llegar al Palacio de Fuensalida con la misma contundencia que al Ayuntamiento de Almansa. El tiempo le dará o le quitará razones, pero por el momento la primera razón que tiene que buscar son las motivaciones últimas del votante castellano-manchego, y el apoyo entusiasta de los más próximos, lo que aún parece un camino por recorrer.



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