Profesionales de la costura

J. López
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El oficio de cortar y coser prendas está de moda, aún existen negocios del sector textil que se dedican a confeccionar nuevos trajes y vestidos, zurcir o colocar botones y cremalleras

Profesionales de la costura

Concursos de televisión donde varios aspirantes optan a ser el mejor modista amateur de España, cursos del Sepecam sobre costura y patronaje para encontrar empleo, o talleres de costura y manualidades varias para que cualquiera, sin nociones, sepa zurcir un calcetín o haga punto de calceta. El oficio de cortar y coser prendas está de moda y nunca mejor dicho. Eso sí, algo ha cambiado en el mundo de la sastrería. Antes se cosía un traje o vestido desde cero y ahora se prefieren los arreglos.  
Las grandes compañías que venden ropa por Internet a precios muy rebajados han hecho daño a un sector que se dedica principalmente a reparar roces, marcas y rasguños, zurcir, o colocar botones y cremalleras. Otra de las grandes amenazas para el sector son las empresas multinacionales de la industria textil que venden sus propuestas en la cadena de tiendas de varias marcas conocidas. Las clientas, en vez de hacerse ropa a medida, «prefieren estrenar cada día una prenda nueva». 
Sin embargo, aún existe una gran parte de la población que acude a negocios de confección y costura para apañar ese traje o vestido al que se le tiene cierto cariño y apego, o simplemente trae buenos recuerdos. Eso sí, el exigente cliente quiere el arreglo lo más rápido posible, de un día para otro, afirman varios comercios de confección y costura de Cuenca.
Profesionales de la costuraProfesionales de la costuraLa faena es especialmente intensa en estas semanas del año. Muchos conquenses sacan del armario las túnicas y los capuces de Semana Santa que necesitan poner a punto para la gran cita de abril. Y es que, a más de uno hay que arreglarle la sisa, por aquello de que ha engordado en invierno, reparar los bajos desgastados por el roce, o confeccionar nuevas prendas. 
Las sastras. Una de las tiendas de costura que más tiempo llevan afincadas en la capital conquense es Confecciones Maju. Desde hace 12 años está abierto este comercio de la calle Colón que se dedica principalmente a arreglos, bordados, sublimados y estampados en telas especiales para ello. El cliente trae su foto y una máquina imprimirá y fundirá en el tejido el detalle de dos enamorados, el nacimiento, bautizo o el recuerdo de una boda.  
La sastra, María Sandoval, asegura que se confecciona poco «porque la gente compra ya la ropa tan barata que no le conviene hacer prendas nuevas», y dice que los trajes a medida «ya no valen la pena». 
Profesionales de la costuraProfesionales de la costuraNo obstante, comenta esta sastra de origen peruano, «hay mucha competencia y ya no se puede cobrar lo que valía antes un arreglo. ¿Vivir de ello? Sí, se puede».
Victoria González es ecuatoriana y regenta Confecciones Gaby en la Avenida República Argentina, desde hace siete años. Considera que en Cuenca hay muchas negocios que se dedican a lo mismo, pero su buen hacer y el trasiego de personas que pasan por su barrio le asegura una fiel clientela. No obstante, «hay gente de otras zonas de la ciudad que viene a propósito aquí. Se pasa la voz».
Algunas de sus clientas traen la tela y una fotografía del modelo que quieren reproducir. Victoria se encarga de confeccionarlo gracias a que, asevera, posee títulos que acreditan su profesionalidad. «En mi país tenía un taller que sólo confeccionaba pura ropa, pero aquí son arreglos. Si tienes práctica podrás hacerlo, pero si no tienes idea lo vas a estropear y esto, como cualquier profesión, te tiene que gustar». 
Profesionales de la costuraProfesionales de la costuraLa peruana María Mercedes Llapa, que regenta una pequeña tienda de arreglos en el Paseo de San Antonio desde hace tres años, comenta que sus clientes le piden «de todo. Desde confeccionar vestidos, trajes o camisas a arreglar bajos de pantalón o entallarlos».
Muchos vecinos de la zona aprovechan el coste bajo de las prendas que se venden en el popular Mercadillo de los martes para adquirirlas y llevarlas a Costuras Llapa a que se ajusten a medida o se coloque una nueva cremallera por que la que tiene no cierra bien. «Los precios son tan bajos que no se puede cobrar mucho y, encima, piden rebaja como en mi país. A veces, no se puede cobrar más barato». Observa, además, que hay mucha competencia por parte de costureras que hacen arreglos  en sus casas y no pagan la correspondiente Seguridad Social. En la costura, como en todo, «hay cosas más difíciles que otras, pero me gusta y aquí se está muy tranquila». 
Suele pasar, también, que «cuando te tienes que ir de viaje por alguna cuestión, es cuando más gente viene y cuanto antes lo necesitan. Es la Ley de Murphy».
La Rosa es una nueva Mercería de la  Avenida de los Reyes Católicos que abrió el pasado año su propietaria, Rosa Cuesta. Esta sastra, que lleva más de 50 años de profesión, señala que es la gente mayor la que «suele pedir que le hagamos blusas o vestidos nuevos. La juventud prefiere Internet, luego no le vale y después viene a arreglarlo», sonríe, mientras relata que en estos días hay mucho trabajo con los trajes de Semana Santa. 
«Te piden que arregles, que confecciones túnicas y capuces y, sobre todo, hacemos muchísimos cinturones para Las Turbas. ¡Casi todos los años los pierden!».  Por ahora,  garantiza Rosa, «el negocio va bien, pero esperamos que este año vaya aún mejor».