CARTA DEL DIRECTOR

Francisco Javier Martínez


El poder femenino

No debemos obviar que la estructura de la sociedad española hunde sus raíces en un matriarcado histórico, que si bien no era detectado de puertas para afuera del hogar, de puertas para adentro estuvo plenamente vigente durante siglos. Eran las mujeres las que sustentaban la familia como órgano social y así lo hacían valer. De puertas para afuera era otro cantar. Los hombres hacían prevalecer su hegemonía hasta tal punto que el espacio femenino se circunscribía a las cuatro paredes de la vivienda. Sin embargo, después de años de reivindicación, la mujer comienza a ganar terreno en el espacio público, aunque todavía quede mucho trecho para alcanzar la ansiada igualdad.
Cuenca no es ajena a este movimiento femenino y los datos refrendan que poco a poco la mujer comienza a tener una presencia relevante en la sociedad. En los últimos datos del paro en la provincia hay que poner el énfasis en la evolución del desempleo femenino en los grupos de edad.Mientras que en la cifra general el 60% de los parados en Cuenca son mujeres, en el grupo de edad de menores de 25 años, el desempleo femenino no llega al 50% -se queda en el 47,7%-, es decir, hay más parados masculinos. Este dato positivo es la consecuencia de la inclusión de la mujer primero en la educación superior -hace poco más de medio siglo se contaban como excepcionales las mujeres universitarias- y, segundo, la irrupción de la mujer en el mercado laboral de forma masiva. Con estos datos, hay que ser optimistas, porque sólo será cuestión de tiempo el alcanzar la igualdad en términos cuantitativos. Ahora bien, habrá que trabajar para que las mujeres, por méritos propios, comiencen a ocupar puestos de relevancia en los cuadros directivos, algo que debe producirse de una forma natural, no desde posturas radicales que no conducen a ningún lado.
En Cuenca se produjo un hecho que pone de relieve ese avance de la mujer en el mundo laboral. ‘Mujeres que mueven Cuenca’ se creó de forma espontánea por emprendedoras que apuestan por su tierra y en pocos meses ya son legión. Es un movimiento empresarial sin connotaciones políticas que nace con el único objetivo de luchar por el futuro de Cuenca. Este tipo de movimientos son los que en realidad revelan el verdadero sentir de un sector, en este caso, empresarial, y los políticos que dirigen las instituciones deben ser sensibles a sus demandas, porque sus integrantes son los que verdaderamente conocen el estado en el que se encuentra el territorio.