CARTA DEL DIRECTOR

Francisco Javier Martínez


El rugir de los tractores

Cientos de agricultores hicieron rugir sus tractores en calles, avenidas y plazas de las ciudades de España ny lo volverán a hacer el próximo día 10 de marzo, martes, por el centro de la ciudad de Cuenca, si nadie pone remedio. La paciencia se acabó en el sector primario español después de que desde hace décadas se les margine en las políticas globales de país. La gota que colmó el vaso fue la subida del salario mínimo interprofesional hasta los 950 euros, una medida inasumible en un sector en el que los costes de producción están en continua subida mientras el precio de las cosechas permanece estancado en cifras de los años 70 y 80 del siglo pasado. Pero las protestas continúan porque las medidas aprobadas por el Consejo de Ministros no satisfacen a unos agricultores y ganaderos que no tienen nada que perder.

El campo estalló y ahora la patata caliente está en el tejado del Gobierno, cuyo presidente salió por la tangente al acusar a las cadenas de distribución de los bajos precios de las cosechas, cuando el problema es mucho más complejo. 

Detrás de la marginación del sector primario está una de las causas de despoblación de nuestro medio rural. El campo no es atractivo para los jóvenes y los pueblos se mueren poco a poco. Si en las últimas campañas electorales -excesivas, por cierto- a los líderes de los diferentes partidos se les llenaba la boca para combatir a la España vaciada, ahora tienen una magnífica oportunidad para demostrar que no iban de postureo a subirse a un tractor y que en realidad les preocupa el mundo rural. En campaña los líderes políticos no dudaron en subirse a los tractores e, incluso, incluyeron a algún candidato agricultor o ganadero en las listas de la España vaciada, pero poco más.

Está muy bien que el 5G llegue al último rincón de la Sierra, pero, si no hay una actividad económica con la que subsistir, creo que la red sólo será utilizada por los turistas que ven en estas zonas despobladas un parque temático del paletismo y la naturaleza, no un lugar para establecerse, ya que los servicios básicos -Sanidad, Educación y Seguridad- están en franco retroceso en estos lugares y en esas condiciones es muy difícil poder residir permanentemente en un pequeño municipio.

Parafraseando a nuestro columnista Antonio Herraiz, la España vaciada se siente vacilada y una de las consecuencias es la explosión del sector primario que no tiene visos de cesar en las próximas semanas.

¡Señores políticos, cojan de una vez el toro por los cuernos y elaboren políticas reales que no se queden en postureos de campaña!



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