scorecardresearch

Un paso más en bienestar animal

M.H. (SPC)-Agencias
-

El Grupo Operativo MICOALGA-FEED está desarrollando un trabajo para mejorar la salud intestinal de los pollos de engorde mediante la adición de algas y hongos al pienso que además ayudará a reducir el uso de antibióticos

Un paso más en bienestar animal

La ganadería está en el punto de mira desde las declaraciones del ministro de consumo a The Guardian en las que afirmaba que en España se levantan sin control grandes explotaciones que maltratan a los animales y producen carne de mala calidad. Los detractores del modelo intensivo tomaron las palabras de Garzón como un empujón para pedir su erradicación y su sustitución por una cría extensiva que no deja de ser una utopía, sobre todo teniendo en cuenta que una aplastante mayoría de la carne que se come en el mundo procede de granjas intensivas, incluyendo la de terneras o corderos cuyas madres sí son criadas en semilibertad.

El problema no es si la ganadería intensiva es o no conveniente, pues dada la demanda actual no se puede discutir que es absolutamente necesaria. El problema está en desarrollar un modelo de producción intensivo que sea respetuoso con el medio ambiente y con el bienestar de los animales y que además produzca carnes de calidad. Y en eso España está a la cabeza del mundo, por lo que parece más conveniente producir aquí que depender de las explotaciones de otros lugares del mundo donde los estándares son mucho menos exigentes.

Y España está a la cabeza por dos razones principales: en primer lugar, las normativas nacional y europea son la más restrictivas del mundo; pero es que además, el propio sector ganadero trabaja para incluso mejorar esos estándares, porque sabe que eso le confiere a su carne un marchamo de calidad del que otros países no pueden presumir. En definitiva, la carne que comemos en España es buena y nos la compran desde el extranjero porque lo saben.

Para llegar a esos niveles de calidad se investiga en protocolos de nutrición y bienestar animal. Un ejemplo de ello es el Grupo Operativo MICOALGA-FEED, un proyecto que, mediante el uso de microalgas y hongos, trata de mejorar la salud intestinal en los pollos de engorde para que se fortalezca su sistema inmune y su estado físico en general, de manera que sean más resistentes a las enfermedades y el uso de antibióticos se reduzca.

En primer lugar hay que dejar claro que, al contrario de lo que mucha gente piensa, el uso preventivo de antibióticos está absolutamente prohibido en la ganadería española, algo que no ocurre en otras partes del mundo, donde se emplean para mejorar los rendimientos de engorde. Para que un veterinario prescriba estos medicamentos a los animales de una explotación tiene que haber alguna enfermedad que se pueda acreditar y, como ocurre en todos los ámbitos de la ganadería, esto está muy controlado por los servicios de la administración.

 

El Proyecto.

MICOALGA-FEED tiene una duración de dos años, desde abril del año pasado hasta marzo de 2023, y Ángel Sanabria, coordinador del grupo, ha conversado con Cultum para explicar en qué consiste. Según expone, había ya estudios de laboratorio y bibliografía científica que hablaban de las capacidades antimicrobianas, inmunomoduladoras y antiinflamatorias de ciertos hongos y microalgas y este proyecto lo que pretende es ir un paso más allá del laboratorio y aplicar esos conocimientos a la nutrición animal, de manera que estos microorganismos mejoren el funcionamiento intestinal de los pollos.

En este tipo de ganadería, las vías de contagio más frecuentes son la digestiva y la inhalatoria, por rotura de la barrera intestinal, lo que facilita la colonización de organismos patógenos causantes de enfermedades que necesitan tratamiento, muchas veces con antibióticos. Sin embargo, el desarrollo de aditivos alimentarios que, incorporados al pienso o al agua, refuercen la inmunidad local es una alternativa para reducir el uso de estas sustancias.

Javier Valls es director técnico veterinario del Grupo UVESA, empresa que participa en el proyecto, y aclara que el intestino, sobre todo en el caso de las aves, es la barrera inmunitaria más importante del organismo. De manera que si ese órgano optimiza su funcionamiento el animal (pollos en este caso, aunque si el proyecto va bien se prevé ampliar la investigación para su uso en otras especies) estará más fuerte a la hora de enfrentarse a posibles infecciones. Con los microorganismos con los que se está trabajando, detalla Valls, se puede mejorar la capacidad del animal para generar anticuerpos y la inmunidad celular.

Según Valls, es cuestión de mejorar el estado de los animales, de que estén más a gusto. Eso, por una parte mejora el producto a ojos del consumidor, ahora que tanto se habla -sin conocimiento en muchos casos- de maltrato animal en las granjas. Y además aumenta el rendimiento de las explotaciones, porque sencillamente un pollo que se encuentra bien y está tranquilo engorda más rápido que otro sometido a estrés del tipo que sea.

Sanabria cuenta que MICOALGA-FEED consta de tres fases. La primera de ellas, en laboratorio, consiste en cribar, mediante diversas pruebas, las especies de hongos y microalgas que más potencial antimicrobiano presentan. Estos organismos son proporcionados respectivamente por la empresa pontevedresa Hifas Veterinary y por Neoalgae, radicada en Gijón. Y tras esta primera labor se han seleccionado dos especies de microalgas y un número algo mayor, aunque también reducido, de hongos, explica el coordinador del proyecto.

Una vez decididas las especies con las que se va a trabajar, el segundo paso es estudiar cómo se comportan en condiciones controladas. También en un laboratorio, se construye un aparato digestivo artificial que imita al de un ave y se hace que las algas y los hongos lo atraviesen, como si de un alimento de tratase, para ver el estado en el que llegan al intestino, que es donde tienen que realizar su labor. El estómago (la molleja) es un medio con gran acidez y los científicos han de asegurarse de que, una vez que los microorganismos han pasado por él, se conservan las funciones antimicrobianas por las que han sido seleccionados.

El último paso serán los ensayos en una granja real. El Grupo UVESA, segundo productor de pollo de España, será el encargado de esta labor. Elena Molinero es responsable de I+D de la compañía y ha explicado a Cultum cómo se van a realizar esos ensayos. En una granja de dimensiones limitadas se formarán cuatro grupos de pollos. El primero de ellos será el grupo control y esos animales serán criados con la alimentación normal; al segundo grupo se le dará pienso enriquecido con hongos; al tercero con microalgas; y al cuarto con ambas cosas. A la hora de formular estos piensos, según cuenta Ángel Sanabria, se ha de tener en cuenta las posibles interacciones entre sus ingredientes y las algas y los hongos, por si pudieran afectar a sus capacidad antimicrobiana.

Los cuatro grupos de pollos estarán sometidos a seguimiento mediante diferentes pruebas para controlar el peso de cada animal, el consumo de alimento, la calidad de las canales y, si fuera el caso, la resistencia a cualquier enfermedad que pudiera surgir. Si las prueban dan los resultados esperados, el uso de estos piensos enriquecidos podría extenderse a otras especies avícolas y Ángel Sanabria explica que también se plantearía la posibilidad de emplearlos con mamíferos (vacuno, porcino, ovino…).

 

Cooperación supraautonómica.

Los Grupos Operativos, actores principales de la implementación de la AEI-Agri (Asociación Europea de Innovación en agricultura productiva y sostenible), son una de las herramientas clave en la ejecución del Programa Nacional de Desarrollo Rural para impulsar la innovación en el sector agroalimentario y forestal dentro del ámbito de la Unión Europea. Se trata de la agrupación de agentes de diferente perfil con intereses comunes, tales como agricultores, ganaderos, empresas, centros de investigación, de formación, de divulgación... que se asocian para poner en marcha un proyecto de innovación con el objeto de dar una respuesta conjunta y multisectorial a un problema o necesidad.

En el caso de MICOALGA-FEED, los solicitantes fueron Fundación Empresa-Universidad Gallega (representante del Grupo Operativo), Hifas Veterinary, S.L., Neoalgae Micro Seaweed Products, S.L.N.E. y Grupo UVESA. También cuentan con colaboradores como el Centro Tecnológico AINIA, que es quien está llevando el peso de los ensayos en laboratorio.

Se trata de un proyecto cofinanciado en un 80% por el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural de la Unión Europea y en un 20% por el Ministerio de Agricultura, en el marco del Programa Nacional de Desarrollo Rural 2014-2020. La Dirección General de Desarrollo Rural, Innovación y Formación Agroalimentaria (DGDRIFA) es la autoridad encargada de la aplicación de dichas ayudas. El presupuesto total del proyecto asciende a 524.847,66 euros y la subvención total es de 505.519,66.

ARCHIVADO EN: Ganadería