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«Cuenca es tan espectacular, que ojalá se pudiera rodar más»

Jonatan López
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La actriz conquense, que ha interpretado varios papeles de reparto en series de televisión muy conocidas para el público como 'Amar en tiempos revueltos', 'El Pueblo' o 'Vis a vis', avanza sus últimos proyectos y reflexiona sobre su trayectoria

«Cuenca es tan espectacular, que ojalá se pudiera rodar más»

A Irene la hemos visto en numerosos papeles de reparto y en series muy conocidas para el público  como El Pueblo, Hospital Valle Norte, Centro Médico, o Amar en tiempos revueltos. La actriz conquense –aunque no de nacimiento por circunstancias– está ahora mismo en la cresta de la ola de su carrera. Después de haber dado vida a la subinspectora  Nerea en Vis a vis  y representado otros papeles en teatro y cine, ahora participa en el rodaje de la última temporada de La Casa de Papel, entre otros proyectos.  

Dice su DNI que nació en Cartagena, pero imagino que se sentirá conquense por los cuatro costados, ¿no? Sí, porque nací allí pero no viví nada más que un par de meses. Todos mis recuerdos son de Cuenca, hasta que me vine a vivir a Madrid a estudiar y me considero conquense por los cuatro costados, como dices.

Creo que le gusta mucho el ‘Muay Thai’ y el ‘Kick Boxing’. ¿Se inspira en este deporte por alguna razón concreta? Empecé a hacer boxeo porque un profesor de teatro, Fernando Piernas, estableció esa relación entre lo que es el boxeo y actuar, mantener la distancia entre el uno y el otro, y no perder la concentración en el aquí y ahora. En el momento que la pierdes, en el caso del boxeo te llevas un golpe, y en el teatro se abre una grieta por la que se cuela el espectador y se pierde el hilo de lo que estás contando. A la hora de moverte en el espacio, hay muchas similitudes. Por casualidad, comencé a hacer boxeo, me di cuenta de que me gustaba el hecho de usar las piernas e hice Kick Boxing y, finalmente, acabé por hacer Muay Thai, que es el pack completo e incluye codos y rodillas. Es parte de mi vida, hasta el punto de que doy clases y, a la gente que viene, les digo que tal y como pelean demuestran como son. Se ve mucho el alma de las personas. Cuando actúas también buceas en el alma de los personajes.

Participó en ‘La Katarsis del Tomatazo’. ¿Es ahí donde se sabe si uno o una está preparado para ser actor o actriz? ¿Llegaron a arrojarle algún tomate? Sí, sí. La gente va a tirar tomates, más allá de que le guste o no la función. Es verdad que sí es un horror, o no, te va a caer una grande, pero aunque esté bien te van a caer unos cuantos tomates. Está muy bien como experiencia de contacto directo con el público, por lo que me preguntabas de aquello de saber si eres o no actriz, pero creo que si te pica el gusanillo lo hace antes. Es un contacto tan directo con el público y experimentar lo que es el teatro, que es una muy buena escuela.

Como actriz se ha formado en una de las escuelas que más actores y actrices han dado y están dado al teatro, al cine o a las series de televisión. ¿Qué tiene Cristina Rota que no tengan otros? Pues fíjate que te diría La Katarsis del Tomatazo. Eso es algo que tiene Cristina y que no tienen otros. Tenías las propias prácticas reales allí mismo. Es verdad que cuando terminamos la Escuela, me incluyo, formábamos pequeñas compañías de teatro y nos íbamos por el panorama español, pueblos y capitales, a hacer nuestras pequeñas obras y números teatrales. Mucha gente lo hacía, tenía el hábito; sabías de luces, de sonido y puesta en escena, y tenías el arrojo y la valentía de poder llevarlo a cabo. A diferencia de otras escuelas, que a lo mejor están más enfocadas al cine y al tema audiovisual, en Cristina Rota salíamos todos actuando.

Hablando de Cuenca, hay una lista de varios actores conquenses, ya conocidos por el público, directores que ruedan en la ciudad, o escuelas de teatro que tratan de reflotar el mundo de la interpretación aquí. ¿Tiene presente cómo se está trabajando por las artes escénicas? Sí, tengo contacto con una amiga en la escuela que hay y a Juanra Fernández le conozco, por supuesto. En Madrid he coincidido con los hermanos Vélez, Felipe y Julio, o con Rafa Núñez. Como Cuenca es muy chiquitica, más o menos nos vamos conociendo todos. A nivel de escenario, me parece que Cuenca es tan bonita, tan especial y espectacular, que ojalá se pudiera rodar mucho más allí. Es verdad que, por el tiempo que he vivido, me ha parecido que se ha movido muy poco. Ojalá se moviera mucho más y hubiese más espacio. En su día estuve con la gente que organizaba el festival de cine de Cuenca y, desde luego, eran personas que le ponían mucho amor al séptimo arte y a la ciudad, pero me daba la sensación de que les resultaba un tanto complicado.

Ha hecho de policía dura, de macarra, de choni. ¿En qué registro se siente más cómoda? Diría que personajes con personalidad fuerte. Ahí es donde me siento más cómoda. Ahora que tengo que volver a coger la pistola, me doy cuenta de que es todo un mundo ser policía o militar. Me siento cómoda en cuanto a la energía, pero luego hay que practicar mucho para que parezca que coger una arma es algo que haces habitualmente.
La vimos de subinspectora en ‘Vis a Vis’. Con ese cambio de ‘look’ tan radical, por cierto. ¿Hasta que punto le ha cambiado el papel de Nerea? ¿Hay un antes y un después en su carrera? Claramente hay un antes y un después. Vis a Vis es una serie con tanta visibilidad que primero, a nivel público, de haberte visto hacer algo puntual en una serie o en el teatro los fruteros de tu barrio, por decir a alguien; a de repente ir a comprar el pan, a la piscina, y notar que se hacen corrillos, que la gente viene y que te piden fotos, que empiezas a tener seguidores en Instagram, en las redes. A nivel laboral, también. Puedes ser un buen actor o actriz, pero si tu trabajo no se ve es muy difícil que te sigan dando oportunidades. Luego es muy simbólico tener que raparte la cabeza, algo que yo ya había hecho con 18 años. Esta vez me coincidió con el invierno, cuatro meses en los que me tuve que cortar el pelo y, al final, me sentí cómoda hasta el punto de que lo mantuve durante tiempo. Ahora lo llevo medio largo otra vez y la gente me reconoce menos, aunque cuando me estaba creciendo y lo llevaba a lo afro aún me conocían. No daba crédito. ¡Sí soy superdiferente! La verdad es que estoy muy agradecida a la serie.

¿La línea que separa al actor del éxito y de los premios es muy delgada? Muy delgada. Estoy completamente de acuerdo contigo. Esto es algo que hablo mucho con mi pareja, que también es actor, que es el factor suerte y que de repente la tengas. Soy madre de dos hijos y al mayor, porque el otro es un bebé, le digo que en la vida hay que dar siempre el cien por cien en todo lo que hagas; poner el corazón y el esfuerzo, pero realmente no siempre que lo haces vas a conseguir todo lo que quieres. He visto tanta gente con un montón de talento, encantadores, trabajadores, que te preguntas porqué no trabajan más. Efectivamente, nuestra vida nos cambia de la noche a la mañana. Estás en el paro, no tienes trabajo, estás sufriendo y pensando cómo voy a pagar el mes que viene las facturas y recibes una llamada que te cambia la vida. La parte buena es que no te estancas ni te aburres, no te duermes en los laureles. La parte mala, que es que siempre estás en la cuerda floja.

¿En qué anda metida ahora? ¿Puede contarnos algún secreto? Después de ser madre hace nueve meses, me ha pasado una de estas cosas de las que hablábamos. Ahora mismo estoy terminando de hacer un capítulo de la segunda etapa de Los Hombres de Paco, en el que hago un personaje muy peculiar. Estoy rodando también otro personaje de la quinta temporada de La Casa de Papel y a finales de abril voy a empezar una película que se llama Viejos, con Gustavo Salmerón y Zorion Eguileor, y voy a hacer otro personaje en El Internado, que también se retoma.