NOTAS AL PIE

Javier D. Bazaga


Cruzando los dedos

25/09/2020

Confieso que me encuentro un tanto desconcertado últimamente. Motivos hay varios. Pero les relato solo algunos que me hacen que, en el momento en el que nos encontramos, la desazón que veo a mi alrededor se magnifique. Y antes de que me sitúen en el púlpito desde el que uno todo lo ve, les adelanto que, como ustedes, hablo con la gente con la que me cruzo por la calle; con los amigos a los que les inquieta la situación; con los padres del colegio que cuentan los días hasta que les cierren la clase de sus hijos; con los que siguen en un ERTE y no saben si se ampliará o no con el acuerdo de Gobierno y agentes sociales; con los que temen un nuevo confinamiento que termine por dilapidar toda esperanza.
Gente que en definitiva, como muchos de ustedes, viven prácticamente cruzando los dedos para que el difícil equilibrio en el que nos movemos hoy en día no se vaya al traste. Gente que cruza los dedos para que se amplíen los ERTE porque, como se obligue a abrir a los comercios, el resultado va a ser cierres masivos, como los que ya se están anunciando en la calle Comercio de Toledo. Gente que cruza los dedos para que no le llamen del colegio y no sepan si se puede quedar con el niño o la niña en casa, aunque no haya dado positivo, y si el Estado le ampara. Gente que cruza los dedos para poder seguir yendo a trabajar.
Los contagios se disparan, no solo en Madrid, aunque también. Y la amenaza de un nuevo confinamiento está cada día más presente. Y a pesar de lo vivido, no se ha aprendido. Parece que seguimos reaccionando en vez de anticipándonos después de meses de experiencia en pandemias.
La Unión Europea nos urge a tomar ‘medidas inmediatas’ para evitar el descontrol en esta segunda ola, que ya es inevitable. Madrid pide ayuda al Gobierno central, consciente de su incapacidad para gestionar la crisis, que no digo yo que sea fácil. Pero mientras tanto, algunos se centran en que si el rey Felipe VI no va a la entrega de despachos de la nueva promoción de jueces en Barcelona. Que si el ministro anuncia sin venir a cuento el inicio de la tramitación de los indultos para los presos del procés. O que si reformamos el delito de sedición.
Creo que seguimos inmersos en una dinámica de acusaciones que, por desgracia, pudimos comprobar una vez más esta semana en la sesión de control al Gobierno del Congreso de los Diputados, y que solo buscan el desgaste del contrario, en vez de, como he denunciado aquí más de una vez, buscar la colaboración para salir de esta porque, como muchos estudiosos apuntan ya, tras esta segunda ola no saldremos ni más fuertes, ni más unidos, ni más inmunizados. Así que mientras se nos pretende hacer elegir entre ‘barricadas o mariscadas’, ‘virus o vacuna’, banderas y más banderas, el resto seguiremos poniéndonos la mascarilla, lavándonos las manos, y cruzando los dedos.