La hora del Mayor Trapero

EFE
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El jefe de los Mossos el 1-O se sienta en el banquillo con la defensa que ya utilizó al testificar ante el Supremo y se desmarca del Govern, a quien asevera que alertó del riesgo de violencia

El exresponsable de la Policía autonómica ya dio su versión de los hechos durante el juicio del procés. - Foto: VÁ­ctor Lerena

El juicio a la dirección de los Mossos por el procés comienza hoy mismo en la Audiencia Nacional, pero el mayor Josep Lluís Trapero inició su defensa hace meses, cuando testificó en el Tribunal Supremo y se desmarcó del Govern: le avisó del riesgo de violencia el 1-O y le aseguró que cumpliría la ley.
Es más, tras la declaración unilateral de independencia del 27 de octubre de 2017, se puso a disposición del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña y de la Fiscalía para detener al expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont y a sus consellers, según declaró el 14 de febrero del año pasado en la vista oral contra los líderes políticos del soberanismo.
Acusado de rebelión por la Fiscalía de la Audiencia Nacional, que pide para él 11 años de prisión, Trapero avanzó públicamente los ejes de su relato y defendió el trabajo de los Mossos tanto el 20 de septiembre, cuando se registraba la Consellería de Economía y miles de personas rodearon durante horas el edificio, como el 1 de octubre, fecha del referéndum ilegal.
En la sentencia, no obstante, el Supremo consideró que el despliegue de binomios de los Mossos d’Esquadra para impedir el 1-O fue «a todas luces insuficiente», en el marco de la estrategia del Govern para «neutralizar» su capacidad operativa, y que hubo episodios de «auténtica complicidad y casi connivencia» con los votantes.
Así lo denunciaron durante el juicio los responsables de Interior en aquellas fechas y, especialmente, el coordinador policial para el 1-O, Diego Pérez de los Cobos, que acusaron a Trapero de una «alineación total» con el Govern y expusieron cómo perdieron progresivamente la confianza en la policía autonómica.
El mayor, citado como testigo, decidió contraatacar y, en una larga comparecencia, se desvinculó del «proyecto independentista» del Govern, al que, apuntó, instó a poner fin al referéndum, al tiempo que le advertía de que el 1-O iba a haber «necesariamente» problemas de orden público y seguridad ciudadana. Lo hizo en una reunión celebrada el 28 de septiembre de 2017 a instancia suya y en la que participaron Puigdemont, el exvicepesident Oriol Junqueras y el exconseller de Interior Joaquin Forn.
En las cerca de 500 páginas de la sentencia que condenó a la cúpula política del procés, el nombre de Trapero aparece 14 veces, esencialmente para narrar lo ocurrido en aquella cita y apuntalar así las condenas a los cargos políticos.
El tribunal recoge como hecho probado que el mayor de los Mossos avisó al Govern «de la posible concurrencia a la votación de dos millones de personas, con el riesgo subsiguiente de graves incidentes entre agentes policiales y ciudadanos» el 1-O, y aconsejó que se suspendiera la consulta ilegal.

Su versión del 20-S 

Respecto a los incidentes registrados el 20-S frente a la Consellería de Economía, Trapero aseguró en el juicio que se implicó «personalmente» para garantizar que la comisión judicial saliese del recinto tras recibir una llamada del presidente del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.
La secretaria judicial que encabezaba el registro declaró que aquel día tuvo «miedo», pero Trapero señaló que propuso una salida «segura» a la comitiva, creando una «cápsula» de 20 agentes separada de los manifestantes por un cordón de voluntarios. Y minimizó los episodios de violencia que denunciaba la Fiscalía.
Trapero no ocultó sus diferencias con el teniente coronel Diego Pérez de los Cobos, pero tampoco que los Mossos encajaban «muy mal» los anuncios de Forn de que el cuerpo garantizaría que se podría votar el 1-O con normalidad, por su «irresponsabilidad». Según su relato, el operativo «no tenía otra finalidad» que la de impedir el referéndum y no estuvo dirigido políticamente, aunque el Supremo, con su condena a Forn, dudó de esa versión.
Trapero insistió en que ese dispositivo tan criticado fue acordado con la Policía Nacional y la Guardia Civil y así lo corroboró en el juicio su número dos, el comisario Ferrán López, quien acudió en su nombre a las reuniones de coordinación en representación de los Mossos.
A pesar del papel que desempeñó en aquel momento, López fue elegido por el Ministerio del Interior para dirigir a los Mossos tras la destitución del mayor Trapero en aplicación del artículo 155 de la Constitución.