Miguel Romero

Miguel Romero


En San Miguel se habló de poesía

25/05/2022

Yo creo que mi primer poema leído fue de Robert Frost, bueno, mi primer poema en serio, porque de niño las Coplas de Jorge Manrique y el Romance del Cid ocuparon tiempos de deberes y algún que otro recreo.
Ahora de adultos, cuando pretendemos hacernos poetas –algo imposible si no es de cuna, y eso de cuna va por lo de sensibilidad creativa, entre lirismo y vocación- nos damos cuenta que todo lector que no ha divagado en el verso sufre un desconcierto ante el poema y creo que es parte de la propia experiencia poética. Abrimos muchas veces un libro de poesía, no importa de quién sea, y empieza un proceso lento, pausado, gradual de comunicación con el poema; pero esto representa un obstáculo que la mayoría de los lectores no consigue superarlo. Un verso puede detonar ciento de preguntas y un desconcierto en el lector, pero no mayor que en cualquier disciplina de la vida.
Lo que está claro es que la poesía es una forma de conocimiento, quizá la forma más integral y más profunda de conocimiento que conozca. La ciencia, por ejemplo, tiene límites que la poesía es capaz de rebasar en la posibilidad de conectarse con los saberes del mundo y de la vida, porque incluye ese saber desde el punto de vista de saborear la experiencia vital.
Este fin de semana, Raquel Carrascosa, nos ha traído a unos veinte poetas de toda España, especialmente del Levante y Andalucía, que han conocido la ciudad, han saboreado los recovecos poéticos que tiene nuestro Casco Antiguo y han visto la catedral, desde la óptica de esa catequización que describe su iconografía gótica y sus pausadas arquerías, capillas, retablos, artesonados y pretiles.
Por eso, el rincón de San Miguel, con su iglesia, sus miradores, sus altivas fachadas, el arco ojival y las vistas a la hoz del Júcar, han servido de marco solemne al recital poético de conquenses y visitantes como fruto de ese proyecto de "Antología Poética. Cuenca, Única y Mágica", reviviendo aquellas tardes líricas de García Lorca, Federico Muelas, Amable Cuenca o Acacia Uceta.
El ábside de un San Miguel, parroquia de altaneras virtudes, donde pregones de Semana Santa y conciertos de órgano, coral y banda, sirvieron para sentir el peso de nuestra historia. Raquel Carrascosa con su ilusión, lo ha conseguido y el verso voló de parte a parte de la ciudad